Aprender a apreciar la vida, como signo de salud

Hoy el mundo se ha vuelto un desafío para todos y asumir el desafío es elegir crecer y evolucionar.

A veces nos puede sobrepasar, pero la vida es siempre un regalo una gran maestra un misterio que no hay que resolver más bien experimentarlo, dejarlo ser que fluya su río, que nos empuje hasta la muerte ésta gran y cotidiana presencia que a todos nos lleva.

Inevitable y voluntaria

Es importante encontrar un propósito para nuestras vidas. Aunque el budismo zen diría todo lo contrario, vivir sin propósito, sin aspiraciones, es el camino hacia una vida plena. Hay que considerar que ellos llevan una vida austera, mucho más austera de lo que una persona occidental podría quizás soportar. En mi, siento más imponer un propósito o una dirección a mi vida, independiente de si llego o no a la meta algún día, el camino hacia allá me ha enseñado y enriquecido mucho.

Lo que escribo es un corto y resumido esbozo de mi camino hacia la salud, desde mis conocimientos y mi intuición, hacia entender qué somos, y espero pueda servirles de inspiración.

Es importante también vivir al aire libre. Pasar tiempo con los árboles, el césped y las aves. Volver a la tierra, en el mundo de hoy, es indispensable. Las ciudades están desconectadas, desde hace mucho tiempo, de los ciclos naturales de las plantas, el agua y la tierra. Y lamentablemente, cada vez lo están más. También hoy es cada vez más masiva la migración de muchas personas hacia el campo.

Pero creo que es necesario no vaciar nuestras ciudades de gente, sino más bien, convertirlas en lugares más verdes, más adaptados al medio ambiente. Con edificios no tan rectos y cuadrados, tan prácticos. No somos abejas viviendo en colmenas, no somos enjambres, aunque hoy lo parecemos.  Como humanidad, nos hemos dedicado mucho tiempo a depredar y hacer que nuestro entorno se adapte a nuestras necesidades, cuando lo que tenemos que aprender es a seguir los ritmos de esta tierra que nos alimenta. La explotación al ser humano está en directa relación con la explotación a la naturaleza.

La importancia que la ecología debe tomar en nuestra vida diaria, para volver a sentirnos conectados, es crucial. La ecología es una fuente de creatividad y buenas ideas que hoy florecen por todas partes del mundo. En parte, ha sido un tema de necesidad, y cada vez lo será más, pues el cambio climático es un tema innegable. Una conexión más íntima con la tierra, con nuestros vecinos, con encontrar el espacio que necesitamos para sentirnos plenos o realizados. Entender que también gran parte de la humanidad hoy está enferma de desarraigo, y sanar es saber desprenderse de ese desarraigo, valga la redundancia, saber desprenderse de esa humanidad enferma. Dejar que esa gran parte de humanos que lamentablemente viven en la desolación de una vida dormida, sigan ahí. Para ayudar a salvarlos, debemos salvarnos nosotros mismos.

Cuando estamos sanos, somos medicina. Una persona sana irradia a su alrededor alegría, vitalidad y fuerza; y al contrario, una persona enferma por mucho tiempo, termina enfermando a quienes lo cuidan.

Soltar el control de creer tener la verdad, de necesitar tener ciertas verdades. Vivir un poco sin saber lo que vendrá, atreverse a aceptar la inevitable aventura de vivir, es algo que he aprendido este año. La vida no se trata tanto de explicarla o de entenderla, sino de experimentarla. “El alma no es un problema a ser resuelto, más bien es como una planta que hay que cuidar, regar a diario, y dar amor.

Vivir es atreverse a vivir. Esto nos enseña a soltar lo que debe irse, para abrirse a lo nuevo, que siempre es desconocido.

La salud es en parte un estilo de vida. No se puede vivir bien sin un sentido estético despierto.  En esto va el saber llegar a viejos. Apreciar la belleza a nuestro alrededor es algo muy sanador. Si sentimos no vivir en un entorno rodeado de belleza, es muy probable que nuestro entorno no nos aporte mucho para vivir una vida con ganas.

Sed vuestra propia luz

Es crucial aprender a reírse, a vivir alegres, a pesar de las circunstancias. Esto es encontrar el placer incluso bajo las situaciones que nos presionan. Cultivar el sentido del humor en nuestra vida es algo verdaderamente enriquecedor. Un buen humorista es también un sanador, nos enseña a reírnos de nosotros y de nuestra tragedia personal, sanamente. Un buen humorista es también un iluminado.

Vivir saludablemente no es vivir sin dolor. Escapar del dolor necesario de la vida también nos hace enfermar. A veces, las situaciones dolorosas de la vida, son situaciones que contienen grandes o importantes enseñanzas para el camino.

Hay muchas maneras de vivir saludablemente, y de acuerdo al tipo de persona que tú seas, te serán ciertos caminos mejores que otros. Quizás lo tuyo es la  expresión artística, necesitas expresar lo que llevas dentro de alguna forma, sea danza, dibujo, música, poesía. Quizás eres una persona más deportiva, y necesitas salir más de trekking o ciclismo o algún deporte en equipo.

La salud, en mi experiencia, es cuestión de balance y equilibrio. Tampoco podemos dejar de disfrutar de la vida por ser demasiado estrictos con nuestra rutina, dieta o estilo de vida. No vaya a ser que por obsesionarse con un estilo de vida saludable, nos enfermemos. Recordemos que disfrutar de la vida, y sentirse alegres es señal de salud.

Es importante entender que la vida también consiste en altos y bajos. Tenemos que aceptar y vivir nuestra enfermedad, vivirla a fondo. La vida nos invita en esos momentos a recogernos, a mirar detenidamente el camino que llevamos, la enfermedad puede ser una gran maestra.

Llevo unos años queriendo sanar muchas cosas de mi vida, para llevar una vida más plena, y acorde a lo que mi espíritu siente. Mi intención y camino ha sido el querer aprender, o ayudar a sanar a las personas. Desde entonces me he puesto a investigar sobre psicología, un ámbito que particularmente me atrae, entre otras cosas; Entonces me llegó esta frase: "si quieres aprender a sanar, primero debes sanarte a tí mismo".

"Si quieres sanar, primero debes preguntarte si estás de verdad dispuesto a dejar lo que te causó la enfermedad". En realidad, todos llevamos dentro una especie de "instinto de salud", que va de la mano con lo que llamamos “la consciencia”. Pero la sociedad y finalmente nosotros, no siempre estamos dispuestos a seguir lo que esta voz nos dice que debemos hacer. Quizás a veces la encontramos muy severa, o quizás llevamos tanto tiempo escuchando "la voz de la sociedad", la voz de los otros, que hemos olvidado que tenemos una voz interior sábia que nos guía.

He intentado hacer un esbozo superficial y general de muchas cosas que, como humanos individuales, y como colectivo, nos harían muy bien. Pero este tema es amplio, y nos llega tan profundo como somos, aunque esa profundidad esté velada muchas veces. A veces sanar nos obliga a escuchar cosas que nos incomodan de nosotros mismos, pues nos han enseñado a avergonzarnos de ciertas cosas, pero si queremos sanar de verdad, entonces encontraremos salud. 

Hoy muchos de nuestros problemas físicos, tienen un trasfondo psicológico, y entender eso es comprender que también está en nosotros la llave a sanar, y no tanto en un medicamento exterior.

¿Cómo aumentar nuestras defensas para conseguir una salud fuerte?

 El verano está llegando a su fin, y poco a poco, las temperaturas empiezan a descender. Pronto llegará el otoño, con sus cambios de tiempo. Para ese entonces debemos estar preparados; en función de cómo se encuentre nuestro sistema inmune, podremos cambiar de estación más o menos airosos.

Nuestras defensas son una pieza clave para nuestra salud. Gracias a ellas, nuestro organismo forma una barrera que impide que determinados virus y bacterias entren en contacto con nuestra sangre. Si nuestro sistema inmunológico está deteriorado, esta barrera no será lo suficientemente fuerte como para impedir que enfermemos, y, lógicamente, lo haremos. Esto ocurre cuando nuestras defensas están bajas; un proceso que ocurre con frecuencia, bastante más de la que nos imaginamos, y uno de las principales causantes de una mala salud.

A continuación de ofrecemos unas claves para que puedas aumentar tus defensas de manera natural, con tan solo realizar algunos cambios en los hábitos de vida. Tenlas en cuenta para mejorar el estado de tus defensas. Pronto empezarás a notar los primeros resultados; te encontrarás más enérgico y enfermarás menos.

Claves para aumentar nuestras defensas de manera natural

1-La alimentación es clave para conseguirlo

La alimentación es el factor más importante de nuestro cuerpo, pues determina de manera directa nuestra salud. Si queremos aumentar las defensas, podremos conseguirlo llevando a cabo una alimentación sana y equilibrada, en la que las frutas, verduras y vegetales estén siempre presentes en nuestros platos. Además, podemos tomar alimentos que se asocian con una subida de las defensas. Estos son el brócoli, el ajo, el jengibre y las naranjas, entre otros.

De la misma manera que debemos introducir alimentación natural en nuestros platos, también deberemos evitar la comida precocinada y ultra procesada, que no aporta nada saludable a nuestro organismo.

2-¡Integra el deporte en tu vida!

Llevar una vida activa tiene muchos beneficios para nuestra salud. Entre ellos, aumenta nuestras defensas de manera natural, lo que contribuye a que nos sintamos cada vez más saludables y enérgicos.

Aunque cada vez son más las personas que realizan deporte, todavía existen muchas excusas para no realizarlo. No tener tiempo es, con mucha probabilidad, la excusa más usada; no obstante, podemos integrar el deporte en nuestro día a día. Dejar el coche en el garaje y realizar nuestros trayectos andando; apuntarnos a clases de baile o hacer rutas con nuestra bicicleta los fines de semana son algunos ejemplos de cómo el deporte puede encajar en nuestra vida.

3-Bebe agua

El agua es fundamental para nuestro organismo. Gracias a su función depuradora, elimina toxinas de nuestra sangre y nos hace estar más saludables. La OMS recomienda beber entre 10 y 12 vasos de agua al día, distribuidos a lo largo de sus 24 horas. De esta manera, regularemos a la perfección el balance hídrico de nuestro organismo y evitaremos que la deshidratación sea una causa directa de una bajada de defensas.

4-Duerme lo suficiente

Dormir una media de 7-8 horas todos los días es fundamental para mantenernos fuertes y enérgicos. Además, estas horas deben dormirse del tirón, con las menos interrupciones posibles, en un ambiente cómodo y tranquilo. Acostarse y levantarse siempre a la misma hora contribuirá a ello de manera óptima.

Encadenar noches sin haber dormido suficiente interfiere en nuestro organismo, de manera que puede crear una bajada de defensas que debilite nuestro sistema inmunitario.

Con estos consejos, podremos aumentar nuestras defensas de manera natural y conseguir que la barrera protectora sea lo suficientemente sólida para evitar problemas de salud. Ponerlos a cavo demandará un cambio de hábitos que serán positivos en muchos aspectos, más allá de mejorar nuestro sistema inmune. Como consecuencia general, mejorará nuestra salud, creando un organismo saludable y sano. Por ello, es muy recomendable tenerlos en cuenta e integrarlos en nuestra vida cuanto antes.

¿Cuáles son los síntomas del COVID19?

 El COVID19 se inició en China a finales del 2019. Desde entonces, ha ido extendiéndose por todo el mundo, poniendo a prueba el sistema sanitario mundial y ofreciéndonos cifras escalofriantes; tan solo en España, ya se ha cobrado la vida de 30.000 personas, cifra que asciende a un millón a nivel mundial. Aunque estas cifras descendieron gracias al estado de alarma y sus prórrogas decretado por nuestro gobierno, actualmente sigue aumentando de manera muy superior a la esperada.

Mientras llega la vacuna, hacer uso de la responsabilidad individual es requisito indispensable para intentar detener la pandemia en la medida de lo posible. Conocer y reconocer sus síntomas y saber qué hacer si los experimentamos forma parte de esa responsabilidad tan necesaria que entre todos debemos asumir. Es por ello que a continuación explicamos en qué consisten los síntomas más evidentes del coronavirus y qué podemos hacer si experimentamos algunos de ellos.

Sigue leyendo para conocerlos y aportar tu granito de arena en la prevención de su extensión.

Los síntomas del coronavirus

El coronavirus posee unos síntomas muy semejantes a otros tipos de virus, como la gripe. No obstante, se ha demostrado que el COVID19 es mucho más agresivo que una gripe, por lo que deberemos alertarnos con responsabilidad si experimentamos algunos de ellos.

Los síntomas más frecuentes

Son aquellos síntomas que se dan de manera más notoria cuando nos contagiamos de coronavirus, y por tanto, son los más importantes para detectar la enfermedad y evitar su propagación. También están presentes en otros procesos víricos, por lo que experimentarlos no asegura poseer COVID19. Una prueba podrá determinar si estamos hablando, realmente, de este virus en particular.

Los síntomas más frecuentes son tres:

  • Fiebre
  • Tos
  • Malestar general

También encontramos otros síntomas, que, dentro de darse con gran incidencia, no son tan característicos:

  • Dolores generales de músculos
  • Diarrea
  • Dolor de garganta o tirantez
  • Problemas oculares, como conjuntivitis
  • Dolor de cabeza constante
  • Erupciones cutáneas
  • Pérdida parcial o total del olfato y el gusto
  • Pérdida de pigmentación en los dedos

Síntomas graves

En ocasiones, la enfermedad se agrava en el organismo. En este caso, produce unos síntomas muy característicos que demandarán atención sanitaria urgente. Estos son:

  • Dificultad para respirar, neumonía
  • Presión en el pecho
  • No poder hablar ni moverse

Hay otras señales que podrían estar indicando una mala salud, y que deberemos tener en cuenta constantemente. Podemos conocerlas visitando el enlace anterior. También podemos conocer las señales que indican una buena salud, aunque no son excluyentes de la posibilidad de infectarse de Coronavirus y/o cualquier otro virus.

¿Qué hacer si experimento alguno de estos síntomas?

Es probable que, a lo largo de la convivencia con el virus, experimentemos algunos de estos síntomas. Cuando esto ocurra, deberemos seguir el protocolo establecido, evitando crear alarma social y siguiendo las recomendaciones que se exponen a continuación:

1-Llamar al centro de salud.

Evitar, por todos los medios, acudir presencialmente al centro de salud para notificar nuestros síntomas. Existen teléfonos oficiales habilitados para realizar esta notificación, atendidos por personal sanitario cualificado, en los que se nos ofrece información veraz en función de nuestro estado.

2-Avisar a nuestros contactos

No se trata de crear alarmismo social, pero deberemos avisar a nuestros contactos, especialmente a aquellos con los que hayamos mantenido contacto físico en los últimos días, de nuestro estado. Aún antes de realizar la prueba y confirmar o descartar el positivo, será necesario que todos ellos guarden cuarentena hasta conocerse el resultado.

A su vez, estos contactos deberán avisar a aquellos contactos con los que han compartido espacio físico, sobre todo aquellos que lo han hecho sin las medidas de protección (mascarilla y/o distancia de seguridad).

3-Realizar PCR

PCR es la prueba diagnóstica del coronavirus, y se usa para determinar si el organismo contiene el virus en su interior. Se realiza mediante un análisis de sangre y los resultados tardan unas 24-48 horas, tiempo que deberemos permanecer aislados en nuestro domicilio.

Si el resultado es negativo, la persona podrá seguir con su vida sin más restricciones que las habituales. Por el contrario, si sale positivo, deberá guardar cuarentena en su domicilio. Los contactos que hayan mantenido contacto físico con ella también deberán someterse a la prueba, para lo que deberán llamar al centro de salud, iniciando este protocolo.

Conocer los síntomas y la manera de actuar en caso de experimentarlos será el primer paso para asumir la responsabilidad individual y conseguir, entre todos, descender los números de contagios y de muertes en todo el mundo.

Señales que indican una mala salud

La salud es el elemento principal de nuestro organismo. Mantener una buena salud tiene una importancia crucial para disfrutar de nosotros mismos y evitar cualquier proceso doloroso que una enfermedad puede ocasionar. Por ello, resulta fundamental escuchar las señales que nos envía nuestro cuerpo sobre su estado de salud; en muchas ocasiones, resultan cruciales para sospechar ciertos problemas que pueden demandar intervención médica para poder solucionarlos. Si te preocupa enfermar y quieres saber que señales pueden estar escondiendo un empeoramiento de tu salud, observa estas características en tu cuerpo. En caso de detectarlas, será buen momento para acudir a la consulta de un profesional y descartar cualquier problema existente. ¡Toma nota!

 

Señales que indican una mala salud


1-Cambios en el estado de la piel

La piel es la parte más visible de nuestro organismo, y por ello, nos ofrece información valiosa de lo que puede estar ocurriendo en su interior. Todos tenemos un tipo característico de piel, así como un determinado color y suavidad. Debemos conocer a la perfección estos elementos para poder detectar cambios importantes. De esta forma, si nuestra piel se vuelve demasiado seca, o produce demasiada cantidad de grasa de la que produce habitualmente, será momento de comprobar si todo anda bien. También si pica con frecuencia, está escamosa, presenta manchas y/o granos. Estos problemas pueden deberse a un amplio abanico de causas, entre los que encontramos problemas en los riñones y falta de vitaminas.

 

2-Tienes problemas de concentración

Los problemas de concentración son bastante frecuentes y pueden ser la antesala de algunos problemas mentales, tales como ansiedad, depresión o procesos de estrés. En personas de avanzada edad, además, pueden deberse a problemas neurodegenerativos, como las demencias. Por ello, es importante tenerlos en cuenta y, en el momento de su aparición, visitar a un especialista.

 

3-Tu lengua está manchada

Si tu lengua presenta manchas blancas, probablemente se deba a un problema interno. La leucoplaquia debe ser tratada en la consulta de un médico, pues puede complicarse fácilmente. Esto puede deberse al hábito continuado de fumar, por lo que será recomendable dejar este hábito cuanto antes.

 

4-Mareos al ponerse de pie

A todos nos ha pasado; nos levantamos de un salto y tenemos la sensación de que nos mareamos. Si ocurre a menudo puede hacernos sospechar de debilidad o deshidratación, que puede haber sido ocasionado por dietas estrictas o no haberse alimentado bien durante un periodo de tiempo prolongado. Será necesario acudir a un profesional que determine el alcance del riesgo y mejorar nuestros hábitos alimenticios.

 

5-Roncas

Roncar por la noche es bastante habitual. No obstante, puede ser la antesala de determinados problemas cardiacos o trastornos del sueño. Por ello, son muchos los médicos que preguntan acerca de la presencia de ronquidos en nuestro sueño. Roncar de manera frecuente es, por tanto, una de las principales razones para acudir a un médico que pueda determinar si la causa de nuestros ronquidos puede poner en peligro nuestra salud.

 

6-Pies y piernas hinchados

Generalmente se debe a problemas de circulación sanguínea, no obstante pueden ser creados por diferentes causas que deberemos atajar. Los problemas de circulación pueden ocasionar problemas más serios, por lo que deberemos tenerlos en cuenta y llevar a cabo un tratamiento adecuado. Solo así podremos mejorar estos problemas. Estas 6 señales pueden hacernos sospechar de algún problema de salud, por lo que deberemos tenerlos presentes y acudir al especialista en caso de detectar alguno de ellos. El cuerpo nos manda señales como estas, que evidencian la necesidad de recibir un tratamiento adecuado que permita disfrutar de nuestra buena salud y conseguir un funcionamiento óptimo de nuestro organismo.

Señales que indican una buena salud

Gozar de una buena salud es uno de los mejores factores que existen. No solo por la tranquilidad y satisfacción personal que produce; también por la fortaleza que suelen tener los cuerpos sanos, y por la prevención de muchas enfermedades que tienen como base pequeñas complicaciones de salud. Aunque es cierto que existen enfermedades que, en sus inicios, no dan signos de alerta, un cuerpo saludable cuenta con unas determinadas señales que nos hacen sospechar que todo va bien. A continuación repasamos algunas de esas señales, para que puedas determinar, con un simple golpe de vista, que tal anda la salud de tu organismo. En caso de duda o sospecha, es muy recomendable consultar con un médico que pueda resolver nuestras preocupaciones entorno a nuestra salud.

 

Señales que indican una buena salud


1-Buena energía

¿Qué tal pasas los días? ¿Te levantas cansada? ¿Crees que te falta energía para llegar al final del día? ¿Solo piensas en dormir? Estos signos pueden estar evidenciando una falta de hierro u otros problemas asociados a ella. En cambio, si tus energías están renovadas en el momento de levantarte y puedes hacer frente a un día ajetreado de buena manera, estás de enhorabuena; todo apunta a que tus niveles de hierro están bien. No obstante, el cansancio cuando llega el final del día puede ser normal y no tiene por qué ser indicativo de algún tipo de problema, especialmente cuando el día ha sido intenso.


2-No padecer estreñimiento

El estreñimiento es una de las causas más frecuentes de pérdidas de salud que existen actualmente. Si tus visitas al servicio son regulares, indica que la salud intestinal es, en un primer momento, correcta. Lo mismo ocurre con las micciones; orinar de manera regular, sin que la orina tenga un color y/u olor desagradable, indica que, probablemente, el sistema urinario está sano. Poseer problemas en este sentido puede indicarnos que nuestro intestino está irritable o que nuestro aparato urinario presenta algún tipo de problema.


3-Frecuencia cardiaca normal y sin variaciones

La tensión arterial normal se sitúa en 120/80, y además no produce variaciones significativas a lo largo de los días. En estos casos, todo indica que la presión goza de una buena salud. Si se producen variaciones significativas y/o se encuentra por encima o por debajo de estos valores, deberemos consultar con un profesional.


4-Peso estable

El peso es uno de los primeros factores que pueden hacerte sospechar de un problema de salud. Y es que son muchas las enfermedades que producen disminuciones y/o aumentos de peso drásticos. Si tu peso es constante y no varía en poco tiempo sin razón aparente, no debería existir motivo de preocupación.


5-Rápida cicatrización de las heridas

A todos nos ha pasado; realizarnos una pequeña herida y esperar a que se cicatrice lo más rápido posible. La rápida cicatrización es un signo, también, de buena salud. La cicatrización costosa o dolorosa será un síntoma a considerar por un profesional.


6-Las uñas no tienen marcas

Un organismo saludable muestra unas uñas transparentes, en las que se observa una piel rosada en su interior. Además, las uñas fuertes que no se quiebran ni sufren grietas es también un factor de buena salud a considerar. En cambio, si nuestras uñas se rompen con facilidad y/o se muestran amarillas o pálidas, puede que exista algún problema con nuestros niveles de hierro.


7-Nuestra piel luce bonita

Una piel bonita refleja, también, una buena salud. Entendemos como una piel bonita aquella que posee un color adecuado, que no posee manchas, escamas ni celulitis pronunciada. Si no pica, además, supone también un signo tranquilizador. En caso de sufrir picores, acné, verrugas y/o manchas, entre otros signos, será muy recomendable acudir a un dermatólogo que pueda valorar la importancia de estas señales. Estas 7 señales nos permitirán descubrir si nuestro organismo está saludable. No obstante, las revisiones son muy recomendables para determinar la buena salud y descartar problemas que pueden estar pasando desapercibidos. Solo así obtendremos la certeza de disfrutar de una salud de hierro.

Señales inequívocas de que necesitas meditar

La meditación se usa desde épocas antiguas como una manera de encontrar la paz mental, la relajación y conectar con la energía interna. Aunque en muchas ocasiones ha estado ligada a determinadas religiones y culturas, esta práctica acepta a cualquier persona que quiera conseguir los beneficios que se le atribuyen, independientemente de religiones, culturas o valores. Con ella, conseguimos un estado de relajación y serenidad personal tan potente que puede hacernos reencauzar nuestra vida, nuestros pensamientos y nuestras emociones. Aunque son muchas las personas que han incorporado la meditación a su día a día, y lo hacen de manera regular, todavía existen muchas otras que no terminan de entender esta práctica, o que simplemente no se han iniciado en ella por no considerarla necesaria para conseguir nuestro bienestar personal. No vamos a negar que se puede vivir sin meditar, no obstante la meditación nos proporciona una mejor calidad de vida; sobre todo para aquellas personas tan atareadas que creen no llegar a todo, cuyos días se asemejan a verdaderas carreras para poder cumplir con todos los planes y obligaciones impuestas.

¿Por qué es importante meditar?

Actualmente, nuestra sociedad tiene un gran abanico de planes a disposición de cualquier persona, para llenar nuestros días. Cumplimos con nuestro trabajo, y cuando finaliza, también debemos cumplir con nuestras responsabilidades personales y sociales. Poco a poco, nuestras horas se van llenando de actividades y responsabilidades de diferente índole, que en muchas ocasiones, nos imposibilitan parar a tomarnos un respiro o simplemente, a descansar. No bastante con ello, las personas nos exigimos cumplir con todo; y ello, además de aportarnos cansancio físico, nos crea mucha preocupación ante el temor de no tener tiempo o ganas para realizar todo lo programado. Esto afecta, también, a nuestro estado mental. Si esto se prolonga en el tiempo, es posible que suframos algunos trastornos, como estrés o ansiedad. Aunque la meditación tiene beneficios para cualquier persona, serán todavía más beneficioso para aquellas personas que se hayan visto reflejadas en esta descripción. La meditación es capaz de aportar la tranquilidad y la relajación que nuestra mente necesita para poder afrontar mejor nuestro día a día y obtener más bienestar personal.

Señales inequívocas de que necesitas meditar

Existen unas señales que pueden estar diciéndonos que necesitamos meditar para mejorar nuestra salud física y mental. Atender a ellas puede abrirnos al conocimiento de la meditación, por lo que es recomendable escuchar las señales que nos manda nuestro cuerpo de manera contínua. Algunas de estas señales pueden ser:

Te encuentras agotad@, física y mentalmente

La primera señal que nos puede hacer entender que necesitamos meditar es el cansancio. Este estado es la consecuencia de una serie de aspectos que están ocurriendo en nuestro interior. El exceso de actividades y la preocupación por no llegar a ellas puede hacernos perder demasiada energía. La meditación conseguirá acercarnos a un estado de paz mental que será muy beneficiosa para recuperar nuestras energías y acercarnos a nuestro bienestar.

Tu humor cambia frecuentemente

El humor es consecuencia de nuestros pensamientos y emociones. Es normal que tengamos un humor cambiante cuando nuestro día a día supone una carrera de fondo. El humor se estabilizará y mejorará cuando consigas un estado de relax adecuado; y ello se puede conseguir mediante la meditación.

Desde hace un tiempo padeces dolores frecuentes y otros problemas de salud

El cuerpo está íntimamente conectado con nuestra mente, por lo que es muy habitual que algunos estados mentales intensos provoquen problemas físicos. Los dolores, contracturas e incluso resfriados pueden ser provocados por tu estado mental. Si hace un tiempo que has notado que tienes más problemas físicos y que estos coinciden con mayor preocupación o actividad nerviosa, la meditación puede ser muy útil para volver a mejorar tu salud.

Tienes problemas para concentrarte, o te olvidas de algunas cosas

Las preocupaciones y el exceso de actividades llenan nuestros pensamientos, y restan espacio para la memoria y la concentración. El despiste puede ser consecuencia directa de un ritmo de vida demasiado ajetreado, y puede ser una señal de que necesitas descansar. La meditación puede ayudarte a ello.

Crees que tienes demasiados problemas y que no vas a poder solucionarlos

Cuando esto ocurre, el cortisol aumenta y aparece el estrés. Este estado nubla nuestra mente y nos impide trabajar de manera óptima. La meditación puede ayudarte a comprender tus problemas desde otra perspectiva, y esto sin duda puede ser muy beneficioso para afrontarlos con éxito. En Espai Obert puedes aprender las mejores técnicas de meditación y participar en las actividades programadas que realizan. De esta forma, podrás pertenecer a una comunidad de meditación y beneficiarte de sus ventajas.

Mindfulness o atención consciente: Una técnica con muchos beneficios

Actualmente, vivimos en una época en la que llenamos nuestro día a día de actividades y responsabilidades, que nos impiden centrarnos en nosotros mismos e indagar en nuestras emociones. Nos levantamos temprano, acudimos al trabajo, realizamos las compras necesarias a la salida, cumplimos con nuestras obligaciones sociales y, cuando llegamos a casa, nos dedicamos a sus quehaceres. El día termina y la cama nos espera, lugar donde caemos rendidos, tanto física como psicológicamente, para empezar otro día igual de frenético. De esta manera, los días pasan y nuestra salud física y psicológica se va resintiendo, al mismo tiempo que van sucediendo a nuestro alrededor detalles importantes que nos pasan desapercibidos, pues nuestra mente está demasiado ocupada en atender otras cosas (que, en muchas ocasiones, son de menos importancia). Esto supone un círculo vicioso que cada vez va siendo más grande, agrandando las exigencias diarias y las responsabilidades. Creemos, por error, que nuestro cuerpo y nuestra mente están preparados para aguantar una sobrecarga de actividad hasta límites insospechados, cuando lo cierto es que esto no es verdad; tras una temporada con este ritmo frenético, nuestro cuerpo termina enfermando y nuestra mente descarrila en algunos problemas que, en dosis altas, pueden llegar a ser muy graves e incapacitantes. Por ello, resulta importante parar este exceso de responsabilidades y actividades, atendernos a nosotros mismos, conocer las emociones que pasan por nuestra cabeza y proporcionarnos la comprensión que nos merecemos.

El Mindfulness nos puede ayudar.

Estas necesidades pueden englobarse en un término: Mindfulness. Más que una técnica, se trata de una filosofía de vida que propone prestar atención plena y consciente a nosotros mismos y a todo lo que ocurre dentro de nuestro cuerpo; nuestras emociones, nuestros movimientos, nuestras acciones. De la misma manera, nos ayuda a situarnos en cada momento y escenario, prestando atención plena a aquello que estamos haciendo, siendo conscientes de las emociones que nos transmiten, de cómo nos hace sentir, y focalizar nuestra atención en la experiencia. De esta manera, estaremos practicando la atención consciente en el momento presente. El Mindfulness tiene mucho que ver con la meditación tradicional, pues comparten el objetivo de mejorar la salud y la calidad de vida en términos globales. A pesar de la concepción religiosa que durante muchos años se le ha atribuido a la meditación, en la actualidad esta relación se va desvinculando. Por ello, el Mindfulness no se corresponde con ninguna religión ni es representativa de ninguna de ellas. Cualquier persona, sean cuales sean sus ideales y creencias, puede practicar esta técnica de manera adecuada y respetando toda su esencia. Esta técnica cuenta con el respaldo de la ciencia, pues sus resultados han sido avalados científicamente. Se ha demostrado que es una técnica eficaz para prevenir las recaídas en diferentes trastornos del estado de ánimo, como puede ser la depresión. No obstante, puede ser usada sin necesidad de haber sufrido problemas psicológicos; también supone una buena técnica para conseguir el bienestar emocional en términos generales.

¿Cómo se lleva a cabo esta técnica?

Aunque esta técnica puede llevarse a cabo de manera individual, es recomendable aprender a realizarla de la mano de algún instructor que nos enseñe a practicarla. Por ello, una buena idea para empezar con ella es asistiendo a sesiones en las que conseguiremos un estado profundo de conciencia. Actualmente existen muchos centros que proponen este tipo de actividades, como el centro Espai Obert, en Barcelona. Aprenderemos a no elaborar juicios sobre lo que sentimos nosotros y los demás, algo que, en condiciones normales, solemos hacer constantemente y que genera una sobrecarga mental innecesaria. Nos centrará en el aquí y ahora, para que seamos plenamente conscientes de lo que está sucediendo en este momento, evitando tener la atención dividida en muchos asuntos y sacándole el máximo partido a la situación actual. La posición para practicarlo es muy parecida a la posición que adoptamos en la meditación. Sentados en el suelo, sobre una superficie firme, en algún lugar libre de distracciones y ruidos. Centraremos nuestra atención en la respiración, realizándola de manera correcta, de manera que dejemos fluir el cuerpo y nuestras emociones. Una vez conseguido, visualizaremos un estado de plenitud y bienestar total, y nos acercaremos, poco a poco, a él. Para ello, podemos usar la imaginación y las verbalizaciones positivas sobre nosotros mismos y nuestros actos. Estos procesos demandan una concentración específica, que mejoraremos a medida que vayamos practicando este tipo de meditación. Esta técnica mejora la memoria, la concentración y ayuda a entender nuestras propias emociones, por lo que favorece la inteligencia emocional. Por todo ello, resulta muy recomendable iniciarse en ella y seguir practicándola una vez aprendamos a realizarla.