Señales que indican una mala salud

La salud es el elemento principal de nuestro organismo. Mantener una buena salud tiene una importancia crucial para disfrutar de nosotros mismos y evitar cualquier proceso doloroso que una enfermedad puede ocasionar. Por ello, resulta fundamental escuchar las señales que nos envía nuestro cuerpo sobre su estado de salud; en muchas ocasiones, resultan cruciales para sospechar ciertos problemas que pueden demandar intervención médica para poder solucionarlos. Si te preocupa enfermar y quieres saber que señales pueden estar escondiendo un empeoramiento de tu salud, observa estas características en tu cuerpo. En caso de detectarlas, será buen momento para acudir a la consulta de un profesional y descartar cualquier problema existente. ¡Toma nota!

 

Señales que indican una mala salud


1-Cambios en el estado de la piel

La piel es la parte más visible de nuestro organismo, y por ello, nos ofrece información valiosa de lo que puede estar ocurriendo en su interior. Todos tenemos un tipo característico de piel, así como un determinado color y suavidad. Debemos conocer a la perfección estos elementos para poder detectar cambios importantes. De esta forma, si nuestra piel se vuelve demasiado seca, o produce demasiada cantidad de grasa de la que produce habitualmente, será momento de comprobar si todo anda bien. También si pica con frecuencia, está escamosa, presenta manchas y/o granos. Estos problemas pueden deberse a un amplio abanico de causas, entre los que encontramos problemas en los riñones y falta de vitaminas.

 

2-Tienes problemas de concentración

Los problemas de concentración son bastante frecuentes y pueden ser la antesala de algunos problemas mentales, tales como ansiedad, depresión o procesos de estrés. En personas de avanzada edad, además, pueden deberse a problemas neurodegenerativos, como las demencias. Por ello, es importante tenerlos en cuenta y, en el momento de su aparición, visitar a un especialista.

 

3-Tu lengua está manchada

Si tu lengua presenta manchas blancas, probablemente se deba a un problema interno. La leucoplaquia debe ser tratada en la consulta de un médico, pues puede complicarse fácilmente. Esto puede deberse al hábito continuado de fumar, por lo que será recomendable dejar este hábito cuanto antes.

 

4-Mareos al ponerse de pie

A todos nos ha pasado; nos levantamos de un salto y tenemos la sensación de que nos mareamos. Si ocurre a menudo puede hacernos sospechar de debilidad o deshidratación, que puede haber sido ocasionado por dietas estrictas o no haberse alimentado bien durante un periodo de tiempo prolongado. Será necesario acudir a un profesional que determine el alcance del riesgo y mejorar nuestros hábitos alimenticios.

 

5-Roncas

Roncar por la noche es bastante habitual. No obstante, puede ser la antesala de determinados problemas cardiacos o trastornos del sueño. Por ello, son muchos los médicos que preguntan acerca de la presencia de ronquidos en nuestro sueño. Roncar de manera frecuente es, por tanto, una de las principales razones para acudir a un médico que pueda determinar si la causa de nuestros ronquidos puede poner en peligro nuestra salud.

 

6-Pies y piernas hinchados

Generalmente se debe a problemas de circulación sanguínea, no obstante pueden ser creados por diferentes causas que deberemos atajar. Los problemas de circulación pueden ocasionar problemas más serios, por lo que deberemos tenerlos en cuenta y llevar a cabo un tratamiento adecuado. Solo así podremos mejorar estos problemas. Estas 6 señales pueden hacernos sospechar de algún problema de salud, por lo que deberemos tenerlos presentes y acudir al especialista en caso de detectar alguno de ellos. El cuerpo nos manda señales como estas, que evidencian la necesidad de recibir un tratamiento adecuado que permita disfrutar de nuestra buena salud y conseguir un funcionamiento óptimo de nuestro organismo.

Señales que indican una buena salud

Gozar de una buena salud es uno de los mejores factores que existen. No solo por la tranquilidad y satisfacción personal que produce; también por la fortaleza que suelen tener los cuerpos sanos, y por la prevención de muchas enfermedades que tienen como base pequeñas complicaciones de salud. Aunque es cierto que existen enfermedades que, en sus inicios, no dan signos de alerta, un cuerpo saludable cuenta con unas determinadas señales que nos hacen sospechar que todo va bien. A continuación repasamos algunas de esas señales, para que puedas determinar, con un simple golpe de vista, que tal anda la salud de tu organismo. En caso de duda o sospecha, es muy recomendable consultar con un médico que pueda resolver nuestras preocupaciones entorno a nuestra salud.

 

Señales que indican una buena salud


1-Buena energía

¿Qué tal pasas los días? ¿Te levantas cansada? ¿Crees que te falta energía para llegar al final del día? ¿Solo piensas en dormir? Estos signos pueden estar evidenciando una falta de hierro u otros problemas asociados a ella. En cambio, si tus energías están renovadas en el momento de levantarte y puedes hacer frente a un día ajetreado de buena manera, estás de enhorabuena; todo apunta a que tus niveles de hierro están bien. No obstante, el cansancio cuando llega el final del día puede ser normal y no tiene por qué ser indicativo de algún tipo de problema, especialmente cuando el día ha sido intenso.


2-No padecer estreñimiento

El estreñimiento es una de las causas más frecuentes de pérdidas de salud que existen actualmente. Si tus visitas al servicio son regulares, indica que la salud intestinal es, en un primer momento, correcta. Lo mismo ocurre con las micciones; orinar de manera regular, sin que la orina tenga un color y/u olor desagradable, indica que, probablemente, el sistema urinario está sano. Poseer problemas en este sentido puede indicarnos que nuestro intestino está irritable o que nuestro aparato urinario presenta algún tipo de problema.


3-Frecuencia cardiaca normal y sin variaciones

La tensión arterial normal se sitúa en 120/80, y además no produce variaciones significativas a lo largo de los días. En estos casos, todo indica que la presión goza de una buena salud. Si se producen variaciones significativas y/o se encuentra por encima o por debajo de estos valores, deberemos consultar con un profesional.


4-Peso estable

El peso es uno de los primeros factores que pueden hacerte sospechar de un problema de salud. Y es que son muchas las enfermedades que producen disminuciones y/o aumentos de peso drásticos. Si tu peso es constante y no varía en poco tiempo sin razón aparente, no debería existir motivo de preocupación.


5-Rápida cicatrización de las heridas

A todos nos ha pasado; realizarnos una pequeña herida y esperar a que se cicatrice lo más rápido posible. La rápida cicatrización es un signo, también, de buena salud. La cicatrización costosa o dolorosa será un síntoma a considerar por un profesional.


6-Las uñas no tienen marcas

Un organismo saludable muestra unas uñas transparentes, en las que se observa una piel rosada en su interior. Además, las uñas fuertes que no se quiebran ni sufren grietas es también un factor de buena salud a considerar. En cambio, si nuestras uñas se rompen con facilidad y/o se muestran amarillas o pálidas, puede que exista algún problema con nuestros niveles de hierro.


7-Nuestra piel luce bonita

Una piel bonita refleja, también, una buena salud. Entendemos como una piel bonita aquella que posee un color adecuado, que no posee manchas, escamas ni celulitis pronunciada. Si no pica, además, supone también un signo tranquilizador. En caso de sufrir picores, acné, verrugas y/o manchas, entre otros signos, será muy recomendable acudir a un dermatólogo que pueda valorar la importancia de estas señales. Estas 7 señales nos permitirán descubrir si nuestro organismo está saludable. No obstante, las revisiones son muy recomendables para determinar la buena salud y descartar problemas que pueden estar pasando desapercibidos. Solo así obtendremos la certeza de disfrutar de una salud de hierro.

Señales inequívocas de que necesitas meditar

La meditación se usa desde épocas antiguas como una manera de encontrar la paz mental, la relajación y conectar con la energía interna. Aunque en muchas ocasiones ha estado ligada a determinadas religiones y culturas, esta práctica acepta a cualquier persona que quiera conseguir los beneficios que se le atribuyen, independientemente de religiones, culturas o valores. Con ella, conseguimos un estado de relajación y serenidad personal tan potente que puede hacernos reencauzar nuestra vida, nuestros pensamientos y nuestras emociones. Aunque son muchas las personas que han incorporado la meditación a su día a día, y lo hacen de manera regular, todavía existen muchas otras que no terminan de entender esta práctica, o que simplemente no se han iniciado en ella por no considerarla necesaria para conseguir nuestro bienestar personal. No vamos a negar que se puede vivir sin meditar, no obstante la meditación nos proporciona una mejor calidad de vida; sobre todo para aquellas personas tan atareadas que creen no llegar a todo, cuyos días se asemejan a verdaderas carreras para poder cumplir con todos los planes y obligaciones impuestas.

¿Por qué es importante meditar?

Actualmente, nuestra sociedad tiene un gran abanico de planes a disposición de cualquier persona, para llenar nuestros días. Cumplimos con nuestro trabajo, y cuando finaliza, también debemos cumplir con nuestras responsabilidades personales y sociales. Poco a poco, nuestras horas se van llenando de actividades y responsabilidades de diferente índole, que en muchas ocasiones, nos imposibilitan parar a tomarnos un respiro o simplemente, a descansar. No bastante con ello, las personas nos exigimos cumplir con todo; y ello, además de aportarnos cansancio físico, nos crea mucha preocupación ante el temor de no tener tiempo o ganas para realizar todo lo programado. Esto afecta, también, a nuestro estado mental. Si esto se prolonga en el tiempo, es posible que suframos algunos trastornos, como estrés o ansiedad. Aunque la meditación tiene beneficios para cualquier persona, serán todavía más beneficioso para aquellas personas que se hayan visto reflejadas en esta descripción. La meditación es capaz de aportar la tranquilidad y la relajación que nuestra mente necesita para poder afrontar mejor nuestro día a día y obtener más bienestar personal.

Señales inequívocas de que necesitas meditar

Existen unas señales que pueden estar diciéndonos que necesitamos meditar para mejorar nuestra salud física y mental. Atender a ellas puede abrirnos al conocimiento de la meditación, por lo que es recomendable escuchar las señales que nos manda nuestro cuerpo de manera contínua. Algunas de estas señales pueden ser:

Te encuentras agotad@, física y mentalmente

La primera señal que nos puede hacer entender que necesitamos meditar es el cansancio. Este estado es la consecuencia de una serie de aspectos que están ocurriendo en nuestro interior. El exceso de actividades y la preocupación por no llegar a ellas puede hacernos perder demasiada energía. La meditación conseguirá acercarnos a un estado de paz mental que será muy beneficiosa para recuperar nuestras energías y acercarnos a nuestro bienestar.

Tu humor cambia frecuentemente

El humor es consecuencia de nuestros pensamientos y emociones. Es normal que tengamos un humor cambiante cuando nuestro día a día supone una carrera de fondo. El humor se estabilizará y mejorará cuando consigas un estado de relax adecuado; y ello se puede conseguir mediante la meditación.

Desde hace un tiempo padeces dolores frecuentes y otros problemas de salud

El cuerpo está íntimamente conectado con nuestra mente, por lo que es muy habitual que algunos estados mentales intensos provoquen problemas físicos. Los dolores, contracturas e incluso resfriados pueden ser provocados por tu estado mental. Si hace un tiempo que has notado que tienes más problemas físicos y que estos coinciden con mayor preocupación o actividad nerviosa, la meditación puede ser muy útil para volver a mejorar tu salud.

Tienes problemas para concentrarte, o te olvidas de algunas cosas

Las preocupaciones y el exceso de actividades llenan nuestros pensamientos, y restan espacio para la memoria y la concentración. El despiste puede ser consecuencia directa de un ritmo de vida demasiado ajetreado, y puede ser una señal de que necesitas descansar. La meditación puede ayudarte a ello.

Crees que tienes demasiados problemas y que no vas a poder solucionarlos

Cuando esto ocurre, el cortisol aumenta y aparece el estrés. Este estado nubla nuestra mente y nos impide trabajar de manera óptima. La meditación puede ayudarte a comprender tus problemas desde otra perspectiva, y esto sin duda puede ser muy beneficioso para afrontarlos con éxito. En Espai Obert puedes aprender las mejores técnicas de meditación y participar en las actividades programadas que realizan. De esta forma, podrás pertenecer a una comunidad de meditación y beneficiarte de sus ventajas.

Mindfulness o atención consciente: Una técnica con muchos beneficios

Actualmente, vivimos en una época en la que llenamos nuestro día a día de actividades y responsabilidades, que nos impiden centrarnos en nosotros mismos e indagar en nuestras emociones. Nos levantamos temprano, acudimos al trabajo, realizamos las compras necesarias a la salida, cumplimos con nuestras obligaciones sociales y, cuando llegamos a casa, nos dedicamos a sus quehaceres. El día termina y la cama nos espera, lugar donde caemos rendidos, tanto física como psicológicamente, para empezar otro día igual de frenético. De esta manera, los días pasan y nuestra salud física y psicológica se va resintiendo, al mismo tiempo que van sucediendo a nuestro alrededor detalles importantes que nos pasan desapercibidos, pues nuestra mente está demasiado ocupada en atender otras cosas (que, en muchas ocasiones, son de menos importancia). Esto supone un círculo vicioso que cada vez va siendo más grande, agrandando las exigencias diarias y las responsabilidades. Creemos, por error, que nuestro cuerpo y nuestra mente están preparados para aguantar una sobrecarga de actividad hasta límites insospechados, cuando lo cierto es que esto no es verdad; tras una temporada con este ritmo frenético, nuestro cuerpo termina enfermando y nuestra mente descarrila en algunos problemas que, en dosis altas, pueden llegar a ser muy graves e incapacitantes. Por ello, resulta importante parar este exceso de responsabilidades y actividades, atendernos a nosotros mismos, conocer las emociones que pasan por nuestra cabeza y proporcionarnos la comprensión que nos merecemos.

El Mindfulness nos puede ayudar.

Estas necesidades pueden englobarse en un término: Mindfulness. Más que una técnica, se trata de una filosofía de vida que propone prestar atención plena y consciente a nosotros mismos y a todo lo que ocurre dentro de nuestro cuerpo; nuestras emociones, nuestros movimientos, nuestras acciones. De la misma manera, nos ayuda a situarnos en cada momento y escenario, prestando atención plena a aquello que estamos haciendo, siendo conscientes de las emociones que nos transmiten, de cómo nos hace sentir, y focalizar nuestra atención en la experiencia. De esta manera, estaremos practicando la atención consciente en el momento presente. El Mindfulness tiene mucho que ver con la meditación tradicional, pues comparten el objetivo de mejorar la salud y la calidad de vida en términos globales. A pesar de la concepción religiosa que durante muchos años se le ha atribuido a la meditación, en la actualidad esta relación se va desvinculando. Por ello, el Mindfulness no se corresponde con ninguna religión ni es representativa de ninguna de ellas. Cualquier persona, sean cuales sean sus ideales y creencias, puede practicar esta técnica de manera adecuada y respetando toda su esencia. Esta técnica cuenta con el respaldo de la ciencia, pues sus resultados han sido avalados científicamente. Se ha demostrado que es una técnica eficaz para prevenir las recaídas en diferentes trastornos del estado de ánimo, como puede ser la depresión. No obstante, puede ser usada sin necesidad de haber sufrido problemas psicológicos; también supone una buena técnica para conseguir el bienestar emocional en términos generales.

¿Cómo se lleva a cabo esta técnica?

Aunque esta técnica puede llevarse a cabo de manera individual, es recomendable aprender a realizarla de la mano de algún instructor que nos enseñe a practicarla. Por ello, una buena idea para empezar con ella es asistiendo a sesiones en las que conseguiremos un estado profundo de conciencia. Actualmente existen muchos centros que proponen este tipo de actividades, como el centro Espai Obert, en Barcelona. Aprenderemos a no elaborar juicios sobre lo que sentimos nosotros y los demás, algo que, en condiciones normales, solemos hacer constantemente y que genera una sobrecarga mental innecesaria. Nos centrará en el aquí y ahora, para que seamos plenamente conscientes de lo que está sucediendo en este momento, evitando tener la atención dividida en muchos asuntos y sacándole el máximo partido a la situación actual. La posición para practicarlo es muy parecida a la posición que adoptamos en la meditación. Sentados en el suelo, sobre una superficie firme, en algún lugar libre de distracciones y ruidos. Centraremos nuestra atención en la respiración, realizándola de manera correcta, de manera que dejemos fluir el cuerpo y nuestras emociones. Una vez conseguido, visualizaremos un estado de plenitud y bienestar total, y nos acercaremos, poco a poco, a él. Para ello, podemos usar la imaginación y las verbalizaciones positivas sobre nosotros mismos y nuestros actos. Estos procesos demandan una concentración específica, que mejoraremos a medida que vayamos practicando este tipo de meditación. Esta técnica mejora la memoria, la concentración y ayuda a entender nuestras propias emociones, por lo que favorece la inteligencia emocional. Por todo ello, resulta muy recomendable iniciarse en ella y seguir practicándola una vez aprendamos a realizarla.

¿Qué beneficios aporta la meditación?

Actualmente, vivimos en una era donde el ritmo de vida que llevamos es frenético. Desde que nos levantamos por la mañana hasta que nos acostamos, llenamos nuestras horas con tareas a realizar. En muchas ocasiones, estas tareas son obligaciones de las que no podemos escapar. Con el paso del tiempo, este ritmo de vida se va perpetuando y termina creando problemas psicológicos. El estrés y la ansiedad tienen mucha incidencia actualmente, y en muchas ocasiones, este tipo de problemas son consecuencias directas de esta vida tan frenética que nos empeñamos en llevar a cabo.
La meditación puede sernos de gran ayuda, y a pesar de ello, son muchas las personas que todavía no la practican. Quizás por desconocimiento o por no creer en el poder de estas técnicas, lo cierto es que la meditación tiene muchos beneficios para nosotros, pues nos acerca a nuestro bienestar personal.

La meditación

La meditación es una técnica mediante la que se intenta conseguir el bienestar personal. En la antigüedad ya se usaba esta técnica, que ha ido sobreviviendo a los años hasta convertirse en una técnica internacional, que se practica en diferentes lugares del mundo. Con ella, se pretende conectar a la persona que lo practica con el aquí y el ahora. Cuando se da esta conexión, la persona empieza a vivir una vida plena y feliz.
La meditación implica dominar nuestra mente para enfocar nuestra atención en el momento presente. Cuando se consigue esta conexión, la persona se vuelve capaz de encontrar el bienestar intrínseco, empatizar con el mundo que la rodea, encontrarse feliz y satisfecha con el momento actual y ser capaz de controlar sus emociones. Por ello, con la meditación podemos mejorar nuestra salud en tres ámbitos: física, mental y emocional. Es por ello que la meditación es una técnica integral, de la que se benefician estas tres áreas personales.

Los beneficios de la meditación

La meditación cuenta con muchos beneficios. Algunos de ellos son:
  • Alivia procesos psicológicos negativos, como el estrés y la ansiedad: Diferentes estudios han demostrado que la tranquilidad y la paz que se consigue con la meditación puede mejorar procesos psicológicos negativos, como la depresión, el estrés o la ansiedad.
  • Mejora la tensión muscular: De la misma manera que la meditación es capaz de aliviar la tensión mental, también lo es para rebajar la tensión muscular. Esto puede prevenir y aliviar dolores producidos por un exceso de tensión muscular, como contracturas y otros procesos dolorosos.
  • Ayuda a conectar con los demás: La meditación favorece las relaciones sociales, pues nos permite conectar con los otros y mejorar nuestro nivel de empatía. Por ello, esta técnica nos ayuda a acercarnos más a los demás, incluso cuando se trata de personas desconocidas.
  • Mejora las funciones cognitivas tales como la memoria, la concentración y la atención. En lo que respecta a la memoria, la memoria de trabajo se ve reforzada a medida que practicamos esta técnica de relajación. Teniendo en cuenta que la meditación demanda una cierta capacidad de concentración, la atención también se ve reforzada por ello. A medida que vamos aprendiendo a meditar, estas capacidades van perfeccionándose.
  • Aumenta nuestro umbral de tolerancia al dolor: La meditación nos ayuda a gestionar mejor el dolor, subiendo nuestro nivel de tolerancia. Algunas investigaciones aseguran que tan solo 4 días de meditación son suficientes para modificar estructuras cerebrales relacionadas con el dolor.
  • Favorece la aparición de pensamientos positivos: Nuestra mente nos envía constantemente diferentes tipos de mensajes, que afectan a nuestras capacidades cognitivas. Teniendo en cuenta que uno de los objetivos principales de la meditación es ser capaces de dominar nuestra mente, nos resultará fácil cambiar los pensamientos negativos por los positivos y adquirir este hábito. Según lo que nos dice la psicología positiva, los mensajes positivos son mucho más beneficiosos para la persona pues nos impulsan a trabajar de manera adaptativa.
Estos son tan solo 6 de los muchos beneficios que tiene la meditación. A la vista está de la importancia de llevar a cabo esta técnica de relajación para conseguir un nivel adecuado de bienestar personal, que nos permita conectar con nuestro entorno, con el aquí y con el ahora, conocer y entender nuestras emociones, y dominar nuestra mente. Todo ello produce una mejora del estado anímico, por lo que la meditación puede ser la pieza que le falta a nuestra vida para conseguir vivir en plena harmonía.

La Sal: Nuestro enemigo oculto y necesaria para la salud

La OMS recomienda no superar los 5 grs. de sal al día, en nuestro país consumimos una media de l5 grs por persona y día; es decir, tres veces más de lo aconsejable. Por otra parte, se considera que para las personas adultas son suficientes l500 mgs. día y l000 para los niños. Esta cantidad la podemos encontrar en los alimentos que componen nuestra dieta diaria sin necesidad de añadirla.

Las frutas, las verduras y otros muchos alimentos contienen abundantes cantidades de sodio y en cualquier caso suficiente para cubrir nuestras necesidades vitales diarias. De todos modos, hemos de tener en cuenta que la cantidad necesaria diaria (CDR) varía en función del clima, de la práctica del deporte o de otras circunstancias personales.

En nuestra sociedad en donde la denominada “comida rápida” ocupa un papel muy importante, consumimos grandes cantidades de sodio poniendo en peligro nuestra salud a medio y largo plazo. Muchas veces no percibimos el sodio que tomamos porque muchos alimentos con altas dosis de sal no tienen sabor salado y esto se debe a dos causas, por una parte suelen ser alimentos también con una gran dosis de azúcar y por otra nuestras pupilas gustativas terminan habituándose a los sabores salados y al final no solo no los perciben sino que además los reclaman.

Sabemos que la sal tiene una función reguladora de la cantidad de líquidos en nuestro cuerpo, además coopera en la transmisión de impulsos nerviosos y en la formación del ácido del estómago o ácido clorhídrico indispensable para digerir los alimentos. Sabemos que su déficit puede ocasionar distintas alteraciones como vómitos, diarreas, insuficiencia renal, además de hipotensión arterial, depresiones, etc.

LA HIERTENSION ARTERIAL Y EL SODIO

Junto con el tabaquismo y la hipercolesterolemia, la sal es uno de los tres principales factores de riesgo cardiovascular. Estudios epidemiológicos tanto experimentales como clínicos ponen de manifiesto la relación directa que existe entre el sodio y la aparición o mantenimiento de la hipertensión arterial y sin embargo, este condimento resulta imprescindible en nuestra dieta diaria y es tal nuestra dependencia que son pocos los que están dispuestos a reducir considerablemente su ingesta aún conscientes de que la alternativa no es otra que el tratamiento farmacológico hipotensor.

Cuando nuestro organismo recibe mas sodio del que puede metabolizar, empieza a acumular agua y obliga al corazón a realizar un esfuerzo adicional para bombear ese volumen de liquido superior al normal.

Un consumo elevado de sal en un momento concreto (por ejemplo, darse un atracón de anchoas o de aceitunas) no produce efectos perjudiciales para la salud de forma inmediata; sin embargo, está demostrado que el consumo elevado de sal de forma continuada se relaciona con un aumento de la tensión arterial.
El abuso de sal también se ha relacionado con el cáncer gástrico y con la osteoporosis. En el caso de la osteoporosis, parece que el consumo de cloruro sódico aumenta la excreción de calcio por la orina en mujeres posmenopáusicas, lo cual podría favorecer un agravamiento del cuadro de osteoporosis de estas mujeres.

Se calcula que en los países desarrollados de nuestro entorno, una de cada cinco personas adultas sufre hipertensión arterial, lo que en España representa una cifra entorno a los ocho millones de personas y para mayor gravedad casi la mitad de las personas lo desconocen. De ahí que han dado en llamarle el “enemigo oculto” porque no da sintomatología y es además el factor de riesgo aislado que más predispone a las enfermedades cardiovasculares.

Una característica común a todos los pacientes es la larga evolución de la enfermedad que puede prolongarse hasta unos 20 años desde el momento en que aparece hasta el fallecimiento, si no llega a tratarse. Los quince primeros años pueden transcurrir sin síntomas y los cinco siguientes empiezan a aparecer complicaciones por el fallo de diferentes órganos, principalmente cerebro, corazón y riñones, debido a las lesiones de tipo arteriosclerótico que presentan los vasos sanguíneos medianos y pequeños, lo que habitualmente provoca la muerte.

LA BOMBA DE SODIO

Los mecanismos del sodio y su equilibrio en nuestro organismo son vitales para nuestra salud y nuestra supervivencia. Están regulados por un sistema sodio-potasio que conocemos como la “bomba de sodio” y cuyo mal funcionamiento puede llevarnos a trastornos muy graves y a la muerte.

La bomba de sodio (Na+/K+-ATPasa) es un sistema de transporte situado en la membrana de las células encargado de mantener dentro de éstas más baja la concentración de sodio y más alta la de potasio, en relación con el líquido que las circunda. Requiere un importante gasto de energía, que obtiene de la hidrólisis del ATP. Su funcionamiento resulta esencial para la transmisión de impulsos nerviosos,  el mantenimiento del volumen celular, la absorción de nutrientes a través del intestino, y la excreción y reabsorción de sustancias en el riñón. Todos estos sistemas se verían gravemente dañados en caso de una disfunción de la bomba de sodio.

Se está buscando, a nivel internacional, que las asociaciones de fabricantes de alimentos  moderen la cantidad de sal en sus productos. En España, esta iniciativa está empezando a dar frutos. Los fabricantes ya se han comprometido a reducir el contenido de sal en el pan, que por tomarse a diario y en cantidad supone un aporte de sodio importante y que no valoramos a la hora de hacer una dieta.

Ya hay suficientes estudios que demuestran que en sociedades o en comunidades con un consumo de sodio bajo no se registran los aumentos de tensión asociados con la edad que aparecen en sociedades industrializadas donde se toma más sal. También se ha constatado que disminuyendo la ingesta de sodio, la presión arterial desciende en las 24 horas siguientes.

Pero a pesar de estos hallazgos, se sabe que un consumo elevado de sal no produce hipertensión en todas las personas. Ciertos segmentos de la población tienen una presión arterial sensible a la sal, mientras que otros individuos no reaccionan de esta manera. Actualmente, se estima que en torno al 60% de los hipertensos responde a la sal, pero resulta muy difícil identificar a estas personas. Por ello, a todos los pacientes con hipertensión se les recomienda siempre una dieta hiposódica, porque en muchos casos esta restricción es suficiente para normalizar la tensión arterial. Cuando esta medida no basta  se requiere un tratamiento asociado, pero en todos los casos la limitación del sodio mejora la eficacia de otros tratamientos y facilita un mejor control de la tensión.
Todo lo expuesto no da una idea de la necesidad de un control exhaustivo de la sal y todos aquellos productos embutidos, envasados o en conserva que contienen altas dosis y que además en muchos casos su sabor disfrazado no nos permite percibirlo. En todo caso se recomienda una dieta baja en sal (o, lo que es lo mismo, en sodio) a las siguientes personas:

-Los hipertensos en general.

-En la insuficiencia cardíaca, puesto que, debido al deficiente trabajo del corazón hay una mala circulación y tiende a salir líquido de los vasos. Para compensar esta pérdida de volumen sanguíneo, el cuerpo retiene sodio y agua. Cuando se consume mucho sodio, esta retención de líquidos se agrava.

-En la insuficiencia renal, ya que el sodio favorece la retención de líquidos en los tejidos e impide que se eliminen por la orina. Este fenómeno es más grave en personas con insuficiencia renal, porque para poder eliminar los residuos, sus riñones necesitan tener disponible la mayor cantidad posible de agua.

-En la cirrosis hepática con retención de líquidos también se aconseja una reducción de sodio para evitarla.

-Pacientes que siguen un tratamiento a base de cortisona, que también favorece la retención de líquidos.

Las autoridades son conscientes de que si se consigue moderar el consumo de sal, se producirá un descenso en la incidencia de la hipertensión arterial en la población, un importante factor de riesgo para la salud cardiovascular. Por tanto, los países de la UE y, en concreto, sus agencias alimentarias (en el caso de España, la AESA) se han comprometido a intentar disminuir el consumo de sal en la población.

Si tenemos en cuenta que las enfermedades cardiovasculares suponen casi el 50% de las muertes en nuestro país entre la población mayor de 50 años, entenderemos la urgente necesidad de tomar medidas importantes y serias para reducir esta plaga propia de las sociedades del bienestar o primer mundo.

El elemento Tierra en la Medicina China

El término chino para designar lo que en occidente llamamos “5 Elementos”, es “Wu Xing” (Wu = 5, Xing = movimiento, proceso, ir). Los 5 elementos describen un ciclo en movimiento, un proceso; y dentro de ese proceso, el Elemento Tierra desempeña un papel de reabastecimiento al final de cada estación. Así, al final de cada estación, la energía vuelve a la Tierra para regenerarse.

Los órganos que corresponden al Elemento Tierra son el Estómago y el Bazo, considerados la “Raíz del Cielo Posterior y el origen del Qi y la Sangre”, lo cual significa que, conjuntamente, son los receptores y transformadores del alimento en sustancias útiles para el cuerpo; es decir, son los que generan Qi (energía) y Xue (sangre) a partir de lo que nosotr@s aportamos al cuerpo.

El Estómago y Bazo nutren a todos los demás órganos, lo cual lleva a que si tonificamos estos dos órganos se está tonificando también indirectamente todos los demás órganos.

La Medicina Tradicional China, considera que se debe tonificar al Estómago y Bazo al final de cada estación (sobre todo a final del invierno), para ayudar a la energía a regenerarse. Y para ello aplica acupuntura y Moxibustión sobre determinados puntos.

Otras maneras de beneficiar al cuerpo, además de a través de los alimentos, es la respiración, de vital importancia ya que la aportación de aire al cuerpo forma Zong Qi (energía de reunión o pectoral) y “Un buen Shen” (un buen equilibrio emocional y paz mental).

El verano occidental es un buen momento para estas dos últimas cosas. Para llenar de alegría al corazón, de aire a los pulmones, y de buenos alimentos al estómago.

Si sumamos en verano occidental y la interestación Tierra china, es ahora cuando tenemos que “cargarnos las pilas” para nuestro otoño occidental. Para pasar al siguiente ciclo llen@s de energía.

Aprovechemos el momento, disfrutemos de la luz, de la variedad de vegetales, de los momentos distendidos. Probemos a simplificar nuestra vida y solo por probar, probemos a vivir el presente, caminemos este ciclo, sonriendo hacia el siguiente.