¿Qué beneficios aporta la meditación?

Actualmente, vivimos en una era donde el ritmo de vida que llevamos es frenético. Desde que nos levantamos por la mañana hasta que nos acostamos, llenamos nuestras horas con tareas a realizar. En muchas ocasiones, estas tareas son obligaciones de las que no podemos escapar. Con el paso del tiempo, este ritmo de vida se va perpetuando y termina creando problemas psicológicos. El estrés y la ansiedad tienen mucha incidencia actualmente, y en muchas ocasiones, este tipo de problemas son consecuencias directas de esta vida tan frenética que nos empeñamos en llevar a cabo.
La meditación puede sernos de gran ayuda, y a pesar de ello, son muchas las personas que todavía no la practican. Quizás por desconocimiento o por no creer en el poder de estas técnicas, lo cierto es que la meditación tiene muchos beneficios para nosotros, pues nos acerca a nuestro bienestar personal.

La meditación

La meditación es una técnica mediante la que se intenta conseguir el bienestar personal. En la antigüedad ya se usaba esta técnica, que ha ido sobreviviendo a los años hasta convertirse en una técnica internacional, que se practica en diferentes lugares del mundo. Con ella, se pretende conectar a la persona que lo practica con el aquí y el ahora. Cuando se da esta conexión, la persona empieza a vivir una vida plena y feliz.
La meditación implica dominar nuestra mente para enfocar nuestra atención en el momento presente. Cuando se consigue esta conexión, la persona se vuelve capaz de encontrar el bienestar intrínseco, empatizar con el mundo que la rodea, encontrarse feliz y satisfecha con el momento actual y ser capaz de controlar sus emociones. Por ello, con la meditación podemos mejorar nuestra salud en tres ámbitos: física, mental y emocional. Es por ello que la meditación es una técnica integral, de la que se benefician estas tres áreas personales.

Los beneficios de la meditación

La meditación cuenta con muchos beneficios. Algunos de ellos son:
  • Alivia procesos psicológicos negativos, como el estrés y la ansiedad: Diferentes estudios han demostrado que la tranquilidad y la paz que se consigue con la meditación puede mejorar procesos psicológicos negativos, como la depresión, el estrés o la ansiedad.
  • Mejora la tensión muscular: De la misma manera que la meditación es capaz de aliviar la tensión mental, también lo es para rebajar la tensión muscular. Esto puede prevenir y aliviar dolores producidos por un exceso de tensión muscular, como contracturas y otros procesos dolorosos.
  • Ayuda a conectar con los demás: La meditación favorece las relaciones sociales, pues nos permite conectar con los otros y mejorar nuestro nivel de empatía. Por ello, esta técnica nos ayuda a acercarnos más a los demás, incluso cuando se trata de personas desconocidas.
  • Mejora las funciones cognitivas tales como la memoria, la concentración y la atención. En lo que respecta a la memoria, la memoria de trabajo se ve reforzada a medida que practicamos esta técnica de relajación. Teniendo en cuenta que la meditación demanda una cierta capacidad de concentración, la atención también se ve reforzada por ello. A medida que vamos aprendiendo a meditar, estas capacidades van perfeccionándose.
  • Aumenta nuestro umbral de tolerancia al dolor: La meditación nos ayuda a gestionar mejor el dolor, subiendo nuestro nivel de tolerancia. Algunas investigaciones aseguran que tan solo 4 días de meditación son suficientes para modificar estructuras cerebrales relacionadas con el dolor.
  • Favorece la aparición de pensamientos positivos: Nuestra mente nos envía constantemente diferentes tipos de mensajes, que afectan a nuestras capacidades cognitivas. Teniendo en cuenta que uno de los objetivos principales de la meditación es ser capaces de dominar nuestra mente, nos resultará fácil cambiar los pensamientos negativos por los positivos y adquirir este hábito. Según lo que nos dice la psicología positiva, los mensajes positivos son mucho más beneficiosos para la persona pues nos impulsan a trabajar de manera adaptativa.
Estos son tan solo 6 de los muchos beneficios que tiene la meditación. A la vista está de la importancia de llevar a cabo esta técnica de relajación para conseguir un nivel adecuado de bienestar personal, que nos permita conectar con nuestro entorno, con el aquí y con el ahora, conocer y entender nuestras emociones, y dominar nuestra mente. Todo ello produce una mejora del estado anímico, por lo que la meditación puede ser la pieza que le falta a nuestra vida para conseguir vivir en plena harmonía.

La Sal: Nuestro enemigo oculto y necesaria para la salud

La OMS recomienda no superar los 5 grs. de sal al día, en nuestro país consumimos una media de l5 grs por persona y día; es decir, tres veces más de lo aconsejable. Por otra parte, se considera que para las personas adultas son suficientes l500 mgs. día y l000 para los niños. Esta cantidad la podemos encontrar en los alimentos que componen nuestra dieta diaria sin necesidad de añadirla.

Las frutas, las verduras y otros muchos alimentos contienen abundantes cantidades de sodio y en cualquier caso suficiente para cubrir nuestras necesidades vitales diarias. De todos modos, hemos de tener en cuenta que la cantidad necesaria diaria (CDR) varía en función del clima, de la práctica del deporte o de otras circunstancias personales.

En nuestra sociedad en donde la denominada “comida rápida” ocupa un papel muy importante, consumimos grandes cantidades de sodio poniendo en peligro nuestra salud a medio y largo plazo. Muchas veces no percibimos el sodio que tomamos porque muchos alimentos con altas dosis de sal no tienen sabor salado y esto se debe a dos causas, por una parte suelen ser alimentos también con una gran dosis de azúcar y por otra nuestras pupilas gustativas terminan habituándose a los sabores salados y al final no solo no los perciben sino que además los reclaman.

Sabemos que la sal tiene una función reguladora de la cantidad de líquidos en nuestro cuerpo, además coopera en la transmisión de impulsos nerviosos y en la formación del ácido del estómago o ácido clorhídrico indispensable para digerir los alimentos. Sabemos que su déficit puede ocasionar distintas alteraciones como vómitos, diarreas, insuficiencia renal, además de hipotensión arterial, depresiones, etc.

LA HIERTENSION ARTERIAL Y EL SODIO

Junto con el tabaquismo y la hipercolesterolemia, la sal es uno de los tres principales factores de riesgo cardiovascular. Estudios epidemiológicos tanto experimentales como clínicos ponen de manifiesto la relación directa que existe entre el sodio y la aparición o mantenimiento de la hipertensión arterial y sin embargo, este condimento resulta imprescindible en nuestra dieta diaria y es tal nuestra dependencia que son pocos los que están dispuestos a reducir considerablemente su ingesta aún conscientes de que la alternativa no es otra que el tratamiento farmacológico hipotensor.

Cuando nuestro organismo recibe mas sodio del que puede metabolizar, empieza a acumular agua y obliga al corazón a realizar un esfuerzo adicional para bombear ese volumen de liquido superior al normal.

Un consumo elevado de sal en un momento concreto (por ejemplo, darse un atracón de anchoas o de aceitunas) no produce efectos perjudiciales para la salud de forma inmediata; sin embargo, está demostrado que el consumo elevado de sal de forma continuada se relaciona con un aumento de la tensión arterial.
El abuso de sal también se ha relacionado con el cáncer gástrico y con la osteoporosis. En el caso de la osteoporosis, parece que el consumo de cloruro sódico aumenta la excreción de calcio por la orina en mujeres posmenopáusicas, lo cual podría favorecer un agravamiento del cuadro de osteoporosis de estas mujeres.

Se calcula que en los países desarrollados de nuestro entorno, una de cada cinco personas adultas sufre hipertensión arterial, lo que en España representa una cifra entorno a los ocho millones de personas y para mayor gravedad casi la mitad de las personas lo desconocen. De ahí que han dado en llamarle el “enemigo oculto” porque no da sintomatología y es además el factor de riesgo aislado que más predispone a las enfermedades cardiovasculares.

Una característica común a todos los pacientes es la larga evolución de la enfermedad que puede prolongarse hasta unos 20 años desde el momento en que aparece hasta el fallecimiento, si no llega a tratarse. Los quince primeros años pueden transcurrir sin síntomas y los cinco siguientes empiezan a aparecer complicaciones por el fallo de diferentes órganos, principalmente cerebro, corazón y riñones, debido a las lesiones de tipo arteriosclerótico que presentan los vasos sanguíneos medianos y pequeños, lo que habitualmente provoca la muerte.

LA BOMBA DE SODIO

Los mecanismos del sodio y su equilibrio en nuestro organismo son vitales para nuestra salud y nuestra supervivencia. Están regulados por un sistema sodio-potasio que conocemos como la “bomba de sodio” y cuyo mal funcionamiento puede llevarnos a trastornos muy graves y a la muerte.

La bomba de sodio (Na+/K+-ATPasa) es un sistema de transporte situado en la membrana de las células encargado de mantener dentro de éstas más baja la concentración de sodio y más alta la de potasio, en relación con el líquido que las circunda. Requiere un importante gasto de energía, que obtiene de la hidrólisis del ATP. Su funcionamiento resulta esencial para la transmisión de impulsos nerviosos,  el mantenimiento del volumen celular, la absorción de nutrientes a través del intestino, y la excreción y reabsorción de sustancias en el riñón. Todos estos sistemas se verían gravemente dañados en caso de una disfunción de la bomba de sodio.

Se está buscando, a nivel internacional, que las asociaciones de fabricantes de alimentos  moderen la cantidad de sal en sus productos. En España, esta iniciativa está empezando a dar frutos. Los fabricantes ya se han comprometido a reducir el contenido de sal en el pan, que por tomarse a diario y en cantidad supone un aporte de sodio importante y que no valoramos a la hora de hacer una dieta.

Ya hay suficientes estudios que demuestran que en sociedades o en comunidades con un consumo de sodio bajo no se registran los aumentos de tensión asociados con la edad que aparecen en sociedades industrializadas donde se toma más sal. También se ha constatado que disminuyendo la ingesta de sodio, la presión arterial desciende en las 24 horas siguientes.

Pero a pesar de estos hallazgos, se sabe que un consumo elevado de sal no produce hipertensión en todas las personas. Ciertos segmentos de la población tienen una presión arterial sensible a la sal, mientras que otros individuos no reaccionan de esta manera. Actualmente, se estima que en torno al 60% de los hipertensos responde a la sal, pero resulta muy difícil identificar a estas personas. Por ello, a todos los pacientes con hipertensión se les recomienda siempre una dieta hiposódica, porque en muchos casos esta restricción es suficiente para normalizar la tensión arterial. Cuando esta medida no basta  se requiere un tratamiento asociado, pero en todos los casos la limitación del sodio mejora la eficacia de otros tratamientos y facilita un mejor control de la tensión.
Todo lo expuesto no da una idea de la necesidad de un control exhaustivo de la sal y todos aquellos productos embutidos, envasados o en conserva que contienen altas dosis y que además en muchos casos su sabor disfrazado no nos permite percibirlo. En todo caso se recomienda una dieta baja en sal (o, lo que es lo mismo, en sodio) a las siguientes personas:

-Los hipertensos en general.

-En la insuficiencia cardíaca, puesto que, debido al deficiente trabajo del corazón hay una mala circulación y tiende a salir líquido de los vasos. Para compensar esta pérdida de volumen sanguíneo, el cuerpo retiene sodio y agua. Cuando se consume mucho sodio, esta retención de líquidos se agrava.

-En la insuficiencia renal, ya que el sodio favorece la retención de líquidos en los tejidos e impide que se eliminen por la orina. Este fenómeno es más grave en personas con insuficiencia renal, porque para poder eliminar los residuos, sus riñones necesitan tener disponible la mayor cantidad posible de agua.

-En la cirrosis hepática con retención de líquidos también se aconseja una reducción de sodio para evitarla.

-Pacientes que siguen un tratamiento a base de cortisona, que también favorece la retención de líquidos.

Las autoridades son conscientes de que si se consigue moderar el consumo de sal, se producirá un descenso en la incidencia de la hipertensión arterial en la población, un importante factor de riesgo para la salud cardiovascular. Por tanto, los países de la UE y, en concreto, sus agencias alimentarias (en el caso de España, la AESA) se han comprometido a intentar disminuir el consumo de sal en la población.

Si tenemos en cuenta que las enfermedades cardiovasculares suponen casi el 50% de las muertes en nuestro país entre la población mayor de 50 años, entenderemos la urgente necesidad de tomar medidas importantes y serias para reducir esta plaga propia de las sociedades del bienestar o primer mundo.

El elemento Tierra en la Medicina China

El término chino para designar lo que en occidente llamamos “5 Elementos”, es “Wu Xing” (Wu = 5, Xing = movimiento, proceso, ir). Los 5 elementos describen un ciclo en movimiento, un proceso; y dentro de ese proceso, el Elemento Tierra desempeña un papel de reabastecimiento al final de cada estación. Así, al final de cada estación, la energía vuelve a la Tierra para regenerarse.

Los órganos que corresponden al Elemento Tierra son el Estómago y el Bazo, considerados la “Raíz del Cielo Posterior y el origen del Qi y la Sangre”, lo cual significa que, conjuntamente, son los receptores y transformadores del alimento en sustancias útiles para el cuerpo; es decir, son los que generan Qi (energía) y Xue (sangre) a partir de lo que nosotr@s aportamos al cuerpo.

El Estómago y Bazo nutren a todos los demás órganos, lo cual lleva a que si tonificamos estos dos órganos se está tonificando también indirectamente todos los demás órganos.

La Medicina Tradicional China, considera que se debe tonificar al Estómago y Bazo al final de cada estación (sobre todo a final del invierno), para ayudar a la energía a regenerarse. Y para ello aplica acupuntura y Moxibustión sobre determinados puntos.

Otras maneras de beneficiar al cuerpo, además de a través de los alimentos, es la respiración, de vital importancia ya que la aportación de aire al cuerpo forma Zong Qi (energía de reunión o pectoral) y “Un buen Shen” (un buen equilibrio emocional y paz mental).

El verano occidental es un buen momento para estas dos últimas cosas. Para llenar de alegría al corazón, de aire a los pulmones, y de buenos alimentos al estómago.

Si sumamos en verano occidental y la interestación Tierra china, es ahora cuando tenemos que “cargarnos las pilas” para nuestro otoño occidental. Para pasar al siguiente ciclo llen@s de energía.

Aprovechemos el momento, disfrutemos de la luz, de la variedad de vegetales, de los momentos distendidos. Probemos a simplificar nuestra vida y solo por probar, probemos a vivir el presente, caminemos este ciclo, sonriendo hacia el siguiente.