La Sal: Nuestro enemigo oculto y necesaria para la salud

La OMS recomienda no superar los 5 grs. de sal al día, en nuestro país consumimos una media de l5 grs por persona y día; es decir, tres veces más de lo aconsejable. Por otra parte, se considera que para las personas adultas son suficientes l500 mgs. día y l000 para los niños. Esta cantidad la podemos encontrar en los alimentos que componen nuestra dieta diaria sin necesidad de añadirla.

Las frutas, las verduras y otros muchos alimentos contienen abundantes cantidades de sodio y en cualquier caso suficiente para cubrir nuestras necesidades vitales diarias. De todos modos, hemos de tener en cuenta que la cantidad necesaria diaria (CDR) varía en función del clima, de la práctica del deporte o de otras circunstancias personales.

En nuestra sociedad en donde la denominada “comida rápida” ocupa un papel muy importante, consumimos grandes cantidades de sodio poniendo en peligro nuestra salud a medio y largo plazo. Muchas veces no percibimos el sodio que tomamos porque muchos alimentos con altas dosis de sal no tienen sabor salado y esto se debe a dos causas, por una parte suelen ser alimentos también con una gran dosis de azúcar y por otra nuestras pupilas gustativas terminan habituándose a los sabores salados y al final no solo no los perciben sino que además los reclaman.

Sabemos que la sal tiene una función reguladora de la cantidad de líquidos en nuestro cuerpo, además coopera en la transmisión de impulsos nerviosos y en la formación del ácido del estómago o ácido clorhídrico indispensable para digerir los alimentos. Sabemos que su déficit puede ocasionar distintas alteraciones como vómitos, diarreas, insuficiencia renal, además de hipotensión arterial, depresiones, etc.

LA HIERTENSION ARTERIAL Y EL SODIO

Junto con el tabaquismo y la hipercolesterolemia, la sal es uno de los tres principales factores de riesgo cardiovascular. Estudios epidemiológicos tanto experimentales como clínicos ponen de manifiesto la relación directa que existe entre el sodio y la aparición o mantenimiento de la hipertensión arterial y sin embargo, este condimento resulta imprescindible en nuestra dieta diaria y es tal nuestra dependencia que son pocos los que están dispuestos a reducir considerablemente su ingesta aún conscientes de que la alternativa no es otra que el tratamiento farmacológico hipotensor.

Cuando nuestro organismo recibe mas sodio del que puede metabolizar, empieza a acumular agua y obliga al corazón a realizar un esfuerzo adicional para bombear ese volumen de liquido superior al normal.

Un consumo elevado de sal en un momento concreto (por ejemplo, darse un atracón de anchoas o de aceitunas) no produce efectos perjudiciales para la salud de forma inmediata; sin embargo, está demostrado que el consumo elevado de sal de forma continuada se relaciona con un aumento de la tensión arterial.
El abuso de sal también se ha relacionado con el cáncer gástrico y con la osteoporosis. En el caso de la osteoporosis, parece que el consumo de cloruro sódico aumenta la excreción de calcio por la orina en mujeres posmenopáusicas, lo cual podría favorecer un agravamiento del cuadro de osteoporosis de estas mujeres.

Se calcula que en los países desarrollados de nuestro entorno, una de cada cinco personas adultas sufre hipertensión arterial, lo que en España representa una cifra entorno a los ocho millones de personas y para mayor gravedad casi la mitad de las personas lo desconocen. De ahí que han dado en llamarle el “enemigo oculto” porque no da sintomatología y es además el factor de riesgo aislado que más predispone a las enfermedades cardiovasculares.

Una característica común a todos los pacientes es la larga evolución de la enfermedad que puede prolongarse hasta unos 20 años desde el momento en que aparece hasta el fallecimiento, si no llega a tratarse. Los quince primeros años pueden transcurrir sin síntomas y los cinco siguientes empiezan a aparecer complicaciones por el fallo de diferentes órganos, principalmente cerebro, corazón y riñones, debido a las lesiones de tipo arteriosclerótico que presentan los vasos sanguíneos medianos y pequeños, lo que habitualmente provoca la muerte.

LA BOMBA DE SODIO

Los mecanismos del sodio y su equilibrio en nuestro organismo son vitales para nuestra salud y nuestra supervivencia. Están regulados por un sistema sodio-potasio que conocemos como la “bomba de sodio” y cuyo mal funcionamiento puede llevarnos a trastornos muy graves y a la muerte.

La bomba de sodio (Na+/K+-ATPasa) es un sistema de transporte situado en la membrana de las células encargado de mantener dentro de éstas más baja la concentración de sodio y más alta la de potasio, en relación con el líquido que las circunda. Requiere un importante gasto de energía, que obtiene de la hidrólisis del ATP. Su funcionamiento resulta esencial para la transmisión de impulsos nerviosos,  el mantenimiento del volumen celular, la absorción de nutrientes a través del intestino, y la excreción y reabsorción de sustancias en el riñón. Todos estos sistemas se verían gravemente dañados en caso de una disfunción de la bomba de sodio.

Se está buscando, a nivel internacional, que las asociaciones de fabricantes de alimentos  moderen la cantidad de sal en sus productos. En España, esta iniciativa está empezando a dar frutos. Los fabricantes ya se han comprometido a reducir el contenido de sal en el pan, que por tomarse a diario y en cantidad supone un aporte de sodio importante y que no valoramos a la hora de hacer una dieta.

Ya hay suficientes estudios que demuestran que en sociedades o en comunidades con un consumo de sodio bajo no se registran los aumentos de tensión asociados con la edad que aparecen en sociedades industrializadas donde se toma más sal. También se ha constatado que disminuyendo la ingesta de sodio, la presión arterial desciende en las 24 horas siguientes.

Pero a pesar de estos hallazgos, se sabe que un consumo elevado de sal no produce hipertensión en todas las personas. Ciertos segmentos de la población tienen una presión arterial sensible a la sal, mientras que otros individuos no reaccionan de esta manera. Actualmente, se estima que en torno al 60% de los hipertensos responde a la sal, pero resulta muy difícil identificar a estas personas. Por ello, a todos los pacientes con hipertensión se les recomienda siempre una dieta hiposódica, porque en muchos casos esta restricción es suficiente para normalizar la tensión arterial. Cuando esta medida no basta  se requiere un tratamiento asociado, pero en todos los casos la limitación del sodio mejora la eficacia de otros tratamientos y facilita un mejor control de la tensión.
Todo lo expuesto no da una idea de la necesidad de un control exhaustivo de la sal y todos aquellos productos embutidos, envasados o en conserva que contienen altas dosis y que además en muchos casos su sabor disfrazado no nos permite percibirlo. En todo caso se recomienda una dieta baja en sal (o, lo que es lo mismo, en sodio) a las siguientes personas:

-Los hipertensos en general.

-En la insuficiencia cardíaca, puesto que, debido al deficiente trabajo del corazón hay una mala circulación y tiende a salir líquido de los vasos. Para compensar esta pérdida de volumen sanguíneo, el cuerpo retiene sodio y agua. Cuando se consume mucho sodio, esta retención de líquidos se agrava.

-En la insuficiencia renal, ya que el sodio favorece la retención de líquidos en los tejidos e impide que se eliminen por la orina. Este fenómeno es más grave en personas con insuficiencia renal, porque para poder eliminar los residuos, sus riñones necesitan tener disponible la mayor cantidad posible de agua.

-En la cirrosis hepática con retención de líquidos también se aconseja una reducción de sodio para evitarla.

-Pacientes que siguen un tratamiento a base de cortisona, que también favorece la retención de líquidos.

Las autoridades son conscientes de que si se consigue moderar el consumo de sal, se producirá un descenso en la incidencia de la hipertensión arterial en la población, un importante factor de riesgo para la salud cardiovascular. Por tanto, los países de la UE y, en concreto, sus agencias alimentarias (en el caso de España, la AESA) se han comprometido a intentar disminuir el consumo de sal en la población.

Si tenemos en cuenta que las enfermedades cardiovasculares suponen casi el 50% de las muertes en nuestro país entre la población mayor de 50 años, entenderemos la urgente necesidad de tomar medidas importantes y serias para reducir esta plaga propia de las sociedades del bienestar o primer mundo.

El elemento Tierra en la Medicina China

El término chino para designar lo que en occidente llamamos “5 Elementos”, es “Wu Xing” (Wu = 5, Xing = movimiento, proceso, ir). Los 5 elementos describen un ciclo en movimiento, un proceso; y dentro de ese proceso, el Elemento Tierra desempeña un papel de reabastecimiento al final de cada estación. Así, al final de cada estación, la energía vuelve a la Tierra para regenerarse.

Los órganos que corresponden al Elemento Tierra son el Estómago y el Bazo, considerados la “Raíz del Cielo Posterior y el origen del Qi y la Sangre”, lo cual significa que, conjuntamente, son los receptores y transformadores del alimento en sustancias útiles para el cuerpo; es decir, son los que generan Qi (energía) y Xue (sangre) a partir de lo que nosotr@s aportamos al cuerpo.

El Estómago y Bazo nutren a todos los demás órganos, lo cual lleva a que si tonificamos estos dos órganos se está tonificando también indirectamente todos los demás órganos.

La Medicina Tradicional China, considera que se debe tonificar al Estómago y Bazo al final de cada estación (sobre todo a final del invierno), para ayudar a la energía a regenerarse. Y para ello aplica acupuntura y Moxibustión sobre determinados puntos.

Otras maneras de beneficiar al cuerpo, además de a través de los alimentos, es la respiración, de vital importancia ya que la aportación de aire al cuerpo forma Zong Qi (energía de reunión o pectoral) y “Un buen Shen” (un buen equilibrio emocional y paz mental).

El verano occidental es un buen momento para estas dos últimas cosas. Para llenar de alegría al corazón, de aire a los pulmones, y de buenos alimentos al estómago.

Si sumamos en verano occidental y la interestación Tierra china, es ahora cuando tenemos que “cargarnos las pilas” para nuestro otoño occidental. Para pasar al siguiente ciclo llen@s de energía.

Aprovechemos el momento, disfrutemos de la luz, de la variedad de vegetales, de los momentos distendidos. Probemos a simplificar nuestra vida y solo por probar, probemos a vivir el presente, caminemos este ciclo, sonriendo hacia el siguiente.

La celulitis

Es una modificación del tejido conjuntivo con una acumulación anormal de agua, grasa y toxinas en el tejido adiposo, provocada por una ralentización del drenaje linfático. No se desarrolla de manera inmediata, sino poco a poco y tarda varios años en manifestarse y puede hacerlo acompañado de hinchazón de piernas, debido a la mala circulación, estreñimiento y trastornos musculares.

El tejido conjuntivo esta directamente debajo de la epidermis, concretamente en la dermis e hipodermis. Consta básicamente de células, fibras y sustancia fundamental. Entre las células se encuentran los adipocitos (encargados de la reserva de grasa), los fibroblastos (donde se forma el colágeno, la elastina y los mucopolisacáridos de la sustancia fundamental) y los mastocitos (que pertenecen al sistema inmunitario). Por último la sustancia fundamental consta de los folículos pilosos, glándulas sebáceas y sudoríparas, terminales nerviosos y redes arteriovenosas y linfáticas. Todo ello está rodeado por una sustancia formada fundamentalmente por ácido hialurónico.

El tejido conjuntivo cumple tres funciones importantes: sostén por medio de sus fibras; defensa contra las infecciones; nutritiva por el intercambio sanguíneo.

Cuando el tejido está sano, se produce una correcta nutrición y oxigenación. Las sustancias de desecho celular atraviesan venas y vasos linfáticos para eliminarse por orina o heces, regulándose perfectamente el líquido celular. Cuando se alteran las funciones nutritivas de oxigenación y desecho del tejido, se origina la celulitis. Sin embargo, la causa primaria de todo ello es desconocida, siendo el factor sexual-hormonal un factor de predisposición.

La primera etapa de la celulitis se caracteriza por una ralentización del drenaje linfático que provoca una inundación paulatina del tejido conjuntivo y con ella una compresión de los vasos que dificultad aún más el drenaje. Se oprimen así las terminaciones nerviosas lo suficiente para desencadenar una reacción defensiva ante los productos de desecho no drenados y que constituyen cuerpos extraños para el sistema conjuntivo. Esta reacción defensiva se traduce en la formación de un tejido compacto y fibroso de colágeno, elastina y la propia sustancia fundamental que agravan más la opresión vascular y nerviosa; son los conocidos “nódulos celulíticos” que dan el aspecto de piel de naranja. La mala oxigenación, la deficiente nutrición y la intoxicación celular acarrean diversos síntomas imposibles de describir por su multiplicidad y divergencia.

Los tipos de celulitis son:

Celulitis blanda: piel fácil de pellizcar, blanda y de tacto esponjoso (edema); no hay dolor;  se forma bolsas que varían de forma con la postura. Va asociada a problemas circulatorios.

Celulitis dura: piel compacta, difícil de pellizcar; dolor al presionar, con ondulaciones que no cambian con el movimiento corporal. Temperatura local más fría que el resto del cuerpo.

Según la localización se puede diferenciar entre:

Celulitis generalizada: es casi exclusiva de mujeres obesas, con una alimentación desequilibrada.

Celulitis regional: es la forma más conocida, suele presentarse como un emplastamiento edematoso en la región maleolar que invade los muslos, las caderas y la región glútea , dando lugar a lo que se conoce como “pantalón de montar” y suele ir acompañada de una lordosis (curvatura de los huesos).

Celulitis localizada: provoca dolor que no guarda relación con el proceso celulítico y que pueden dar lugar a diagnósticos erróneos. Podemos encontrar:
 -Brazos, sobre todo en la cara interna.      
-Abdomen, por problemas digestivos y/o hepáticos, acentuados por los gases y
       el estreñimiento. -Nalgas y zona renal, por problemas posturales y falta de tono en la musculatura
-Caderas y muslos, por problemas circulatorios agravados en muchos casos por    
       problemas hormonales.
-Parte interna de la rodilla, debido a una deformación en los pies.
-Tobillos por un mal drenaje y una propensión a la retención de líquidos.
-Mamas, puede confundirse con un proceso neoplásico.

Para conocer la existencia de celulitis y saber en que fase se encuentra, aplicaremos ambas manos, ligeramente separadas una de otra, sobre la zona en la que ha detectarse la celulitis y presionaremos como si quisiéramos pellizcar la piel. De esta forma hacemos que los nódulos sean perceptibles y visibles lo que permitirá determinar su tamaño y la consistencia. También puede hacerse ecografías y termografía.

No hay un solo factor desencadenante de la celulitis, sino múltiples. Destacan:

Sexo: principalmente el femenino.

Factores endocrinos-hormonales. Se conoce el efecto de diversas hormonas como son los glucocorticoides, ACTH, somatotropina, progesterona; las disfunciones hipofisarias y ováricas, el hipotiroidismo y el hiperfoliculismo son factores probables. También al existir una alteración en el equilibrio estrógeno-progesterona durante la pubertad, el embarazo y la menopausia y durante la toma de anticonceptivos.

Factores hereditarios juega un papel importante en las posibilidades de padecer celulitis.

Factores metabólicos: que pueden originar alteraciones linfáticas y problemas circulatorios. Cabe citar la diabetes, la obesidad, trastornos hepáticos...

Factores alimentarios y tóxicos: el consumo excesivo o una sobrealimentación al igual que el consumo de tóxicos.

Factores sociales y de calidad de vida: el sedentarismo, falta de ejercicio, el uso de prendas de vestir ajustadas, problemas posturales...

Factores psicosomáticos: la ansiedad, el nerviosismo, el estrés, la depresión y en general cualquier estado psíquico y emocional que altere el equilibrio neurovegetativo, el cual regula la vasoconstricción de los capilares.

Factores medicamentosos: somníferos, relajantes, calmantes, antiinflamatorios anaovulatorios.

Factores mecánicos: el frió, traumatismos continuados, cicatrices quirúrgicas que originan infiltrados de tipo celulítico...

La celulitis por su propia naturaleza es incapaz de resolverse por sí misma. No es posible su resolución en forma espontánea. Es necesario tratarla de forma continuada y no estacionalmente. Hasta el momento, ningún tratamiento ha conseguido su total eliminación, pero en muchos de los casos se han conseguido apreciables mejorías, eso sí con mucha paciencia y constancia pues los resultados no son apreciables a corto plazo.

El principio “más vale prevenir que curar” también es válido para la celulitis; cuanto menos implantada esté más fácil será su eliminación.

Podemos destacar en su tratamiento:
Ejercicio físico: existen tablas de gimnasia destinadas a quemar y reducir la celulitis al mismo tiempo que consiguen endurecer y estilizar el músculo y favorecer la circulación sanguínea. Al favorecer la oxigenación general y una relajación psíquica se inciden favorablemente en el metabolismo. Es un buen coadyuvante sobre todo en las primeras fases de la celulitis.

Régimen alimentario: que va dirigido a disminuir grasas y féculas, que por si solo no elimina las grasas acumuladas en los nódulos,  pero previene, eso sí, el avance y el progreso. Se aconseja beber mucho líquido y evitar la ingesta de productos tóxicos como café, alcohol, tabaco, etc.

Masajes e hidromasajes de drenaje circulatorio y linfático: que facilitan el tratamiento local, deben ser efectuados por especialistas y de forma frecuente.

Cremas anticelulíticas: es el tratamiento más fácil y barato. Con constancia y buenos productos pueden lograrse buenos resultados. Entre los principios activos disponibles destacan:

-Despolimerizadores de mucopilisacáridos: son enzimas que despolimerizan los nódulos celulíticos y devuelven la fluidez al tejido conjuntivo y el agua liberada puede ser eliminada por medio de diuréticos naturales.
-Fibrinolíticos: se trata de desnaturalizar las fibras de colágeno y elastina insolubilizadas e interconectadas en nódulo celulítico. Se utilizan extractos de plantas como el fucus.
-Lipolíticos: actúan por saturación de los dobles enlaces de las grasas se utiliza la cafeína, la nuez de cola, guaraná, té verde, etc.
-Protectores capilares y antiedematosos: disminuyen la permeabilidad capilar, aceleran y mejoran la circulación sanguínea y facilitan así el drenaje sanguíneo. Refuerzan la pared capilar, con lo que al disminuir su permeabilidad impiden la salida de líquidos a los espacios intersticiales y favorecen el aporte nutritivo y de oxigeno a los tejidos. Como son la hiedra, castaño de indias, rusco, centella asiática.
-Vasodilatadores periféricos: que aumentan la temperatura cutánea y favorecen así el metabolismo local, no siendo recomendables para aquellas personas con problemas circulatorios.
-Antirradicales: como la vitamina e, el aceite de aguacate, de rosa mosqueta, etc. que permiten la regeneración de tejido conjuntivo.

Necesidad del trabajo interdisciplinar en la salud

Está por difundir que la manera en que comemos, dormimos, nos comportamos, respiramos, modifica nuestro riesgo de enfermar. Pero no solo eso, sino que también lo que sentimos, creemos, pensamos, incluso imaginamos, afecta de manera significativa a nuestro estado de salud físico.

Nos quedamos boquiabiertos cuando los científicos nos revelan que nuestro universo es más complejo de lo que creíamos; cuando nos cuentan que miles de millones de galaxias, formadas por multitud de estrellas, giran en todas direcciones después de una enorme explosión; cuando nos hablan de una materia huidiza que se descompone en infinidad de partículas danzantes dentro de un océano de vacío; cuando nos explican como los seres vivos crean islas de orden en la entropía general, a través de las interacciones de sus innumerables componentes; cuando nos describen la forma en que esos mismos seres tejen redes con los que les rodean, fundando ecosistemas, que a su vez se entrelazan hasta formar un mega organismo llamado "Gaia".

Nos admiramos porque antes otros científicos nos contaron que el universo, lejos de ser complejo, era un lugar perfectamente ordenado, constituido por esferas, conos, cubos, líneas y puntos; una máquina perfecta, de movimientos previsibles; un inmenso reloj fabricado por un relojero ciego.

Y también nos quedamos perplejos porque ese camino desde lo simple hasta la complejidad ya lo recorrieron hace milenios algunas tradiciones orientales, mediante la práctica de la introspección.

Tal vez la ciencia es lenta porque consiste en que unos científicos, como los grandes exploradores de la historia, les transmitan a los otros, los colonos del viejo mundo, que tal vez se equivocan al suponer que todo está conquistado; que han avistado otras costas más allá del mar de la ignorancia. Quizás es premiosa, porque consiste también en que los colonos acostumbrados a su vida estable, llena de certezas, amparándose en las tradiciones, se resistan con todas sus fuerzas a aceptar que "sin embargo se mueve" como proclamó Galileo.

En ese empeño está actualmente: en convencer a los colonos de la profesión médica de que ya no es posible concebir al ser humano como una máquina biológica, construida con piezas intercambiables elegidas por un puñado de genes egoístas; en  argumentarles que no se sostiene que nuestra mente y  nuestro cuerpo sean territorios separados, el primero propiedad de los filósofos y los religiosos y el segundo, coto privado de los cirujanos y los farmacéuticos; en persuadirles de que más bien, cada uno de nosotros encierra en sí mismo una compleja red bio-psico-social, que se mantiene gracias a intrincados equilibrios dinámicos.

Las enfermedades del siglo XXI son distintas a las del pasado como mencionamos en los artículos que estamos publicando en salud respuestas. Ya no tienen una única causa, sino múltiples. Ya no afectan a un órgano concreto, sino a un conjunto de ellos. Igual que nadie que desee pescar un banco de peces utilizaría una caña, sino una red, resultaría injusto descansar nuestra salud sobre las únicas espaldas de los médicos. Ni el más sabio de los doctores podrá nunca reunir los conocimientos necesarios. Aislar los campos del saber en una especialización extrema tampoco ayudará.

Circuitos cerebrales. Neuronas que se regeneran

Durante mucho tiempo los científicos han creído que el cerebro tiene una estructura inmutable, o lo que es lo mismo, que es imposible cambiarlo, y que lo que has heredado de tu familia configura tu destino. Pero en realidad el cerebro posee elasticidad (NEUROPLASTICIDAD), una capacidad de desconectar antiguas rutas de pensamiento y de crear nuevas rutas, a cualquier edad y en cualquier momento.

Toda persona está preparada para realizar cambios en los circuitos del cerebro.

Los efectos a largo plazo de nuestra línea de pensamiento habitual puede ser la causa del estado de desequilibrio corporal al que llamamos enfermedad.

El mero hecho de pensar altera la composición química de nuestro organismo hasta el punto de crear un estado determinado de salud/ no salud. Las células cerebrales se reajustan y se reorganizan constantemente en función de nuestros pensamientos y nuestras experiencias.

Cada vez que aprendemos algo, o focalizamos una acción nueva, se generan circuitos neuronales diferentes que se ponen en acción tanto si ejercemos la acción física como si la repasamos mentalmente.  

Se hizo un estudio comparando tres grupos de personas:

1 grupo que no hacía nada.    2 grupo que tocaba una canción en el piano    3 grupo que miraba tocar

El grupo 1, no registró ningún cambio a nivel cerebral.
El grupo 2 y el 3 presentaban la misma activación en una zona específica del cerebro cuando hacían la acción, uno tocar y otro sólo mirar la acción.

Observa la figura.
El lóbulo temporal rastrea los recuerdos y relaciona los trazos con algún tipo de ave.
El dibujo activa unos cuantos centenares de millones de circuitos cerebrales, los cuales desencadenan una secuencia única y activan partes específicas de tu cerebro que te “recuerdan” la palabra que encaja con esas neuronas.

Ahora aplicando la NEUROPLASTICIDAD, deja de ver un ave en el dibujo y encuentra un conejo. Para realizar esta tarea, el lóbulo frontal debe obligar a tu cerebro a “desactivar” los circuitos relacionados con las aves y reorganizar el sistema para imaginar a un conejo.

La NEUROPLATICIDAD nos permite cambiar, otorgándonos la capacidad de conseguir que el cerebro renuncie a su estructuración interna habitual y diseñe nuevos patrones y combinaciones.

Una historia de transformación personal que  muestra de lo que el cerebro es capaz
Esta experiencia la relata Joe Dispenza, lo que le hizo investigar el poder del cerebro para cambiarnos la vida.

Luego de examinarlo no encontraron daño neurológico. Las vértebras desde la dorsal 8 a la lumbar 1 estaban aplastadas y deformadas en más del 70%. El procedimiento normal en estos casos es una cirugía para colocar unas barras de Harrington (barras de acero inoxidable que se fijan a la columna).

Después de preguntar a los mejores especialistas, todos tenían el mismo diagnóstico.

Joe Dispenza como médico que era, lo entendía pero no se resignaba. Los médicos diagnosticaban que pasarían de 3 a 6 meses antes de recuperarse para poder caminar. El procedimiento sería reposo absoluto. Luego habría que ponerle un aparato corrector que tendría que llevar de 6 meses a 1 año. Y en el momento que tratara de ponerse de pie podría quedar paralizado porque la D8 estaba en cuña y se deslizaría hacia delante de la columna.

Las barras de Harrington significaban  vivir con una discapacidad permanente y posiblemente con un dolor constante.

Joe Dispenza  confiaba en la capacidad del cuerpo para curarse a sí mismo.

Se fue del hospital y se instaló en la casa de dos amigos suyos durante tres meses. Elaboró un plan de acción para curarse:

-Dieta de alimentos crudos en pequeñas cantidades, 3 horas al día para meditación y autohipnosis. Visualización, con la alegría que conlleva estar completamente curado, que su columna estaba reparada por completo. -Reconstruyó la columna palmo a palmo, reconstruyendo cada segmento con imágenes mentales.

Así comenzó su recuperación con la idea de que sanar era algo posible. Ideó un sistema de presión gravitacional para la zona dañada para recuperar el calcio en la reconstrucción de los huesos rotos.

Habían pasado 6 semanas y se encontraba fuerte y sin dolores. El siguiente paso fue recuperarse en la piscina.
A las 8 semanas podía gatear en tierra firme. A las 9 semanas pudo utilizar el retrete.

Durante su periplo de recuperación se reafirmó de cómo los pensamientos y las emociones crean nuestra realidad.

A las 9 semanas y media se puso en pie y a las 10 semanas comenzó a trabajar de nuevo. Nada de escayolas, nada de deformidades ni de parálisis. Al momento, ya han pasado 20 años desde que sufrió la lesión y es sorprendente que no padezca de la espalda.

Se hizo una promesa consigo mismo, si era capaz de recuperarse y lograba caminar de nuevo sin quedar paralizado o con dolores insoportables, pasaría la mayor parte de su vida estudiando los fenómenos en los que la mente actúa sobre la materia y cómo la conciencia crea la realidad.

Siempre pensé en mi modesta opinión (o desde mi ignorancia), desde hace muchísimo tiempo, que el cerebro se podía regenerar, que nada era inmutable, y al leer este libro de Joe Dispenza, me ha confirmado, lo que yo ya intuía. Por eso sigo pensando que lo que uno quiere, puede. Hay que derribar nuestras propias murallas.

Intestino irritable

El síndrome del intestino irritable ( SII) está causado por una actividad muscular anormal en el intestino. El intestino normalmente promueve el movimiento de la comida y de los residuos, suavemente a lo largo del intestino en forma de ondas (peristaltismo). En el síndrome del intestino irritable estos músculos actúan de una manera descontrolada provocando dolor abdominal, alternancia de diarrea / estreñimiento e indigestión.

La pared intestinal se puede irritar por la producción de tóxicos y ácidos que hacen que las vellosidades y las enzimas presentes se vean alteradas y ante este ataque aumenta la mucosa intestinal como barrera para defenderse.

Las enzimas ayudan a digerir adecuadamente los alimentos, pero al estar deficiente la digestión, se hace lenta y fermenta.

Síntomas que pueden presentarse:
-Dolor e hinchazón abdominal.
-Evacuaciones más frecuentes y dolorosas.
-Sensación de no haber acabado de evacuar.
-Estreñimiento y/ o diarrea alternada por temporadas.
-Hiperactividad de la mucosa intestinal.
-Síntomas de indigestión con gases, náuseas o anorexia.
-Alteración emocional: ansiedad, depresión.
-Insomnio.

Causas
No es visiblemente detectable, este problema se diagnostica por exclusión de otras enfermedades, las causas del intestino irritable no son conocidas. La padecen generalmente las personas que están sometidas a estrés y que tienen ansiedad. Puede estar fuertemente activada por una infección severa en los intestinos.

Tratamiento
La mejor manera de tratar el SII, es seguir una dieta saludable y evitar el estrés.
A través de tratamientos de biorresonancia cuántica y de diatermia capacitiva, se mejora considerablemente.
Tratamientos antiestrés, yoga, taichi, relajación, etc.

Eliminar:
o    Alimentos alergénicos y los que producen intolerancias.
o    Azúcares refinados.
o    Cafeína, teína.
o    Bollería, alimentos procesados y refinados.
o    Aditivos, colorantes y conservantes.
o    Productos lácteos y derivados.
o    Trigo, produce mala absorción y alergia.

Aumentar la fibra, sobretodo la hidrosoluble.

La fibra puede ayudar
Hay dos tipos de fibra, la soluble y la insoluble. La soluble ( se disuelve en líquidos), que se encuentra en legumbres y frutas; y la no hidrosoluble, que se encuentra en vegetales y cereales. Aunque podemos encontrar ambas modalidades de fibra en los alimentos, alguna de ellas tiende a predominar.

La fibra actúa como un cepillo realizando una acción laxante y depurativa, haciendo limpieza de aditivos, colorantes, residuos y toxinas.

La fibra insoluble empeora la diarrea. Este tipo de fibra lo encontramos en cereales como la avena, salvado de avena, panes de grano entero, granos o leguminosas, frutas y hortalizas con cáscara.

La fibra hidrosoluble ayuda en la diarrea y en el estreñimiento (salvado de avena,...). La avena entera o molida, leguminosas como las judías, frutas, como la manzana, hortalizas como la zanahoria y vegetales en general.

La inclusión de fibra en la dieta diaria ayuda a prevenir muchos problemas y trae muchos beneficios, ya que puede ayudar a controlar el peso, proporcionando saciedad.

Ayuda a la digestión arrastrando los alimentos que deben ser eliminados. Mejora el estreñimiento y es una ayuda para tratar los divertículos, la diabetes y el sistema cardiovascular (regulando el colesterol).

El consumo de fibra se debe introducir poco a poco, porque sino se produce hinchazón abdominal y gases intestinales

Alimentos alérgicos- Intolerancia alimenticia
Puede haber una relación directa de empeoramiento del SII con la intolerancia hacia algunos alimentos. En la intolerancia de los alimentos se puede apreciar una reacción inmediata, o a largo plazo.

¿Cómo averiguar los alimentos a los que hay intolerancia?
Hay que hacer una dieta de eliminación, la persona se somete a una dieta limitada con alimentos de escaso poder antígeno. Se sigue esta dieta durante al menos una semana o durante un mes. Si los síntomas están relacionados con la intolerancia alimenticia suelen desaparecer al quinto o sexto día de la dieta.

Si los síntomas no desaparecen,  habrá que hacer una dieta más estricta para averiguar qué lo produce.

Después de una semana se van incorporando los alimentos de uno en uno, cada dos días. Normalmente cuando transcurre una semana de depuración, el organismo reacciona más fuerte con el alimento que le provoca la alergia o intolerancia.

Alteración de la flora intestinal
El consumo de antibióticos repetidamente,  provoca una alteración en la flora.

Cuando la flora intestinal está alterada puede ser que haya un problema de Cándida Albicans, que es una levadura del tracto intestinal que está normalmente en el intestino.

Si la secreción de jugos gástricos o la flora intestinal se alteran (por ejemplo después de un tratamiento con antibióticos), esto hace que el terreno sea propicio para incrementar un tipo de levaduras (cándida albicans) y disminuir otros microorganismos que la controlan.

Función de las levaduras (cándidas)
Las levaduras tienen una función muy importante porque se alimentan de los desechos de nuestro organismo (metales pesados, aditivos, conservantes, etc). A su vez la flora intestinal y el sistema inmune las mantienen controladas.

Descontrol de las levaduras
El consumo excesivo de azúcares refinados (hoy en día en casi todos los alimentos), aditivos, conservantes, colorantes, aguas cloradas, exceso de antibióticos, corticoides, píldoras anticonceptivas y tratamiento hormonal para la menopausia, todo esto produce un continuo ataque al sistema corporal, que se ve desbordado para controlarlo.

Esto hace que se consuman nutrientes necesarios para nutrir el sistema inmunológico y destruir la flora intestinal.

Normas saludables para un intestino equilibrado
Es importante tener en cuenta el estado emocional de la persona, si está continuamente sometida a estrés, problemas personales, de trabajo. Hay que moderar este frente que puede provocar y continuar el proceso que sufre. Puede estar indicado tomar clases de yoga, tai-chí, etc. que regulen los canales de energía y a la vez tranquilizan.

En cuanto a la dieta, es muy importante tomar en cuenta los alimentos que pueden dar alergias y/ o intolerancia alimentaria. Una dieta “sana” es prioritaria.

Se recomienda evitar:
Productos refinados, gluten, trigo, maíz, harinas en general, bebidas alcohólicas, grasas, excesos de proteínas de origen animal, embutidos, plátanos *, pimientos cocinados, coles de Bruselas, cafeínas, teínas, azúcares, lácteos y derivados, fritos y bollería.

Los más aconsejables:
Alcachofas, cardos, germinados (por su gran cantidad de enzimas), col (se recomienda tomarla cruda en jugo fresco 10 minutos antes de la comida, un poquito es suficiente), chucrut (col fermentada), calabaza, cebolla, rábano,  verduras (menos las que se deben evitar).
Arándanos (calman los espasmos intestinales), higos, ciruelas, nísperos, papaya (contiene papaína para la digestión).

Con moderación:
Legumbres ( aconsejadas azukis y soja si la tolera). Pescado y pollo a la plancha o cocido.

Vitamina K- es importante porque cuando falta es probable que sea por la alteración de la flora.

Terapias alternativas
La  Hipertermia Capacitiva ayuda a restablecer la mucosa del intestino. Es una terapia que trabaja a determinadas frecuencias, en una primera etapa se trabaja con calor y luego con otra frecuencia se introduce hacia el interior.
Desinflama y hace trabajar de una manera óptima a nivel celular.

Terapia de Biorresonancia cuántica (Quantum SCIO): esta terapia hace una medición corporal y por medio de biorresonancia detecta tejidos sanos, enfermos, alergias, deficiencias de vitaminas, minerales, enzimas, hormonas, emociones, flores de bach, etc. Por medio del biofeedback hace tratamiento de todo lo encontrado en el análisis, y trata parásitos, tejidos intoxicados, alergias, etc.

CONCLUSIÓN
Muchos de los alimentos actuales se comportan como agresores para nuestro sistema y en particular para la mucosa intestinal. Este ataque hace que el intestino permita el paso de moléculas dañinas (porque su membrana se abre, no hace de filtro por estar dañada) y pasan a la circulación general.

Dependiendo de la molécula que sea, provoca una respuesta inmunitaria diferente en cada caso y da paso a variadas patologías y a enfermedades de “nueva generación” “raras”.

Solución: Cuidar la alimentación para poder recuperar nuestro maravilloso intestino.

A través de él, nos surtimos de vitaminas, de energía o nos enfermamos.

La Oligoterapia en la Mujer Embarazada

Una mujer lactante necesita un incremento de calorías, incluso superior, al que necesitó durante el embarazo, y se siguen manteniendo elevadas las necesidades de vitaminas y minerales, aunque disminuyen los requerimientos de hierro. En este contexto, en el que la nutrición de la mujer cobra una gran importancia, se debe estar muy atento a la aparición de determinados síntomas que ponen sobre aviso de la necesidad de suplementar la alimentación con algunos oligoelementos en la forma y dosis utilizados en oligoterapia.

En este sentido, la oligoterapia puede actuar en las embarazadas, tanto en tratamientos preventivos como en tratamientos curativos, en determinadas patologías propias del estado de gestación.

Por supuesto, hay que destacar que la oligoterapia no presenta ninguna contraindicación en embarazadas: no tiene efectos teratogénicos, ni tampoco interacción con otras medicaciones que puedan ser prescritas durante la gestación.


TRATAMIENTO PREVENTIVO PARA EMBARAZADAS

- SELENIO: los requerimientos de este oligoelemento se elevan durante la gestación. Teniendo en cuenta que un déficit de selenio puede conllevar un mal funcionamiento del sistema inmunitario y un aumento del estrés oxidativo en las células, es conveniente mantener una suplementación durante el embarazo con la siguiente posología:
 Selenio: una ampolla a días alternos durante el segundo y el tercer trimestre del embarazo.  


TRATAMIENTO DE ALGUNAS PATOLOGÍAS PROPIAS DEL EMBARAZO O LA LACTANCIA,
 O FRECUENTES DURANTE ESTE PERÍODO

- EDEMAS MALEOLARES: la hinchazón de tobillos es muy frecuente durante el embarazo, especialmente en los últimos meses. Si la aparición de edemas no se debe a ninguna patología cardíaca o renal importante, ni a la aparición de preeclampsia, éstos pueden ser tratados con oligoterapia de la siguiente manera:
Potasio: una ampolla diaria desde la aparición de los síntomas hasta el momento del parto.

- PROCESOS INFECCIOSOS: en las embarazadas es muy frecuente la aparición de infecciones urinarias pero, por supuesto, también pueden aparecer otros procesos infecciosos, especialmente de la esfera otorrinolaringológica. Si la mujer está siguiendo la pauta preventiva propuesta anteriormente con selenio y cobre-oro-plata, será suficiente con añadir:

- VÓMITOS DEL EMBARAZO: es uno de los síntomas más frecuentes y más molestos que pueden presentarse durante el embarazo. Generalmente, aparecen en el primer trimestre y es común que desaparezcan durante el segundo. El tratamiento de esta situación con oligoterapia se hará de la siguiente manera:
Níquel-Cobalto: una ampolla diaria.
Azufre: una ampolla diaria. Se seguirá con el tratamiento hasta que desaparezcan los síntomas.

- ANEMIAS POSTPARTO: en algunos casos, durante el parto, se produce una pérdida de sangre que provoca la aparición de una anemia ferropénica; en otros casos, la anemia se produce sin pérdida importante de sangre, pero sí condicionada por el aumento de las necesidades de hierro que se producen durante el embarazo. En cualquier caso, sin perjuicio del establecimiento de un tratamiento con hierro, la recuperación de este proceso será más rápida si se sigue esta  pauta:
Manganeso-Cobre-Cobalto: una ampolla diaria.
Cobre-Oro-Plata: una dosis diaria en ayunas. Es conveniente mantener el tratamiento es durante unos dos meses, dependiendo de la sintomatología y de las cifras de hemoglobina de la paciente.

- GRIETAS DE LA LACTANCIA: son un problema frecuente y realmente muy molesto, que puede llegar incluso a imposibilitar a la mujer continuar con la lactancia. El tratamiento con oligoterapia, además de resultar eficaz, tiene la gran ventaja de que no conlleva ningún problema para el bebé; es decir, no existe la necesidad de hacer una limpieza exhaustiva de la mama después de la aplicación de la oligoterapia y antes de la toma del niño, pues no existe ningún problema si el niño llega a ingerir algo de oligoelemento. Este hecho evita el daño mecánico que se produce a veces cuando se intenta limpiar la zona del tratamiento tópico convencional que se ha utilizado. El tratamiento con oligoterapia será el siguiente:
 Manganeso-Cobre: aplicar una ampolla en una gasa estéril sobre la zona a tratar dos o tres veces al día. Mantener la gasa el mayor tiempo posible aplicada sobre la zona afectada.

Recordemos, además, que cualquier otra patología que aparezca durante la gestación puede ser tratada con oligoelementos con las pautas conocidas y empleadas en no embarazadas.